Internet: Realmente una herramienta de cambio social? Por Federico Durán Soto

 

Fecha Conferencia: 16 de Agosto de 2003. Bogotá, Colombia.
Resumen de la conferencia:

Hace unos meses tuve la curiosidad de buscar en el diccionario general de la lengua española la definición de una palabra que siempre me ha cautivado. La palabra:"Idea" Encontré 10 definiciones distintas. Pero hubo una en especial que me llamo la atención y fue la que finalmente adopté. Dícese de idea: "Concepción en el espíritu humano de una cosa por realizar".

Si observamos detenidamente, la historia nos muestra sin excepción que el hombre por encima de todo se ha diferenciado de las demás especies por una singularidad fundamental. Su capacidad de pensar, de razonar y de generar ideas. Cada centímetro escrito acerca de las realizaciones humanas no son más que una sucesiva creación, transformación y renovación de ideas. Nuestros antepasados las generaron para alimentarse, para vestirse, para protegerse y para mejorar sus primitivas sociedades.

Podemos deducir entonces que desde ese lejano momento hasta hoy las ideas constituyen la materia prima y el activo numero uno del hombre.

Ciertamente hemos avanzado, vivimos un tiempo y una época absolutamente competitiva. Es un poco duro decirlo, pero para sobrevivir, una simple idea ya no basta. Hemos dado el segundo paso. Nos encontramos en el siglo 21 y ya, nos autodefinimos como una "Civilización Informatizada".

Si viajáramos un milenio al futuro y pudiéramos vernos retrospectivamente, no cabe la menor duda que encontraríamos una época de la humanidad tecnológicamente hablando tan espléndida y halagadora que no seríamos capaces de asimilar su fuerza innovadora. No hay duda alguna, que somos testigos vivos de un invento que esta transformando estructuralmente nuestra manera de vivir.

La realidad es que en 1996 hablar de Internet en Colombia y en nuestros países vecinos no tenía eco alguno. Con excepción de algunos curiosos relacionados con la informática, eran muy pocos los que sabían de su existencia. Nadie sospechaba la fuerza oculta que se escondía en Internet como canal receptor y emisor de información. Mucho menos habría nadie imaginado su potencial como negocio y como industria .

Los hechos hablan por si solos. Internet en Colombia y en América Latina despegó superando los pronósticos más exagerados y optimistas emitidos hacia 1994 y 1995.

Obviamente el interés de todos los presentes en esta sala, pero más allá de ustedes los cientos de miles de usuarios en Colombia, los millones de usuarios hispanohablantes, las comunidades de habla hispana en Estados Unidos y Europa ratifican sin excepción que estamos viviendo un cambio muy profundo.

Miremos entonces el porque de este fenómeno. Que es lo que ocurrió?

Independientemente del gran boom punto.com, de los grandes inversionistas, de los nuevos ejecutivos millonarios de 20 años y de toda la fantasía financiera que cobijó este fenómeno, existe un hecho fundamental: Internet es precisamente lo que necesitábamos.

Pensemos en esto. América Latina históricamente ha compartido una tragedia común, los grandes cambios y las grandes innovaciones sociales, económicas y tecnológicas del mundo desarrollado nos han llegado con años y décadas de retraso. Hemos logrado grandes avances pero aún así el 70, 80 o 90% de nuestra gente sigue a la espera de una oportunidad.

El individuo como eje y soporte matriz de nuestros países no ha podido desempeñar un rol protagónico, no ha podido desarrollarse como motor individual en la creación de valor agregado de nuestras economías, nuestro ciudadano común es en el mejor de los casos un eslabón más de la cadena productiva que se concentra en los grandes grupos económicos. Sin embargo nuestra verdadera tragedia reside en que nuestra sociedad apenas ha tenido tiempo de pensar en el pan de su familia y buscar una manera digna de vivir.

La naturaleza de Internet ofrece una gran cantidad de campos para el mejoramiento de la vida de los pueblos. Por lo tanto es urgente concentrarnos en cuales son los que América Latina realmente demanda si queremos atenderlos con precisión. Nuestra gente lucha con problemas básicos cotidianos de salud, falta de educación, y la dificultad de lograr que las cuentas ajusten. No es muy probable que los menos favorecidos puedan adquirir un computador y una conexión a Internet y si así fuera, no pueden comer información ni ésta los mantendrá abrigados.

A pesar de que los adelantos de la tecnología digital son impresionantes, no debemos olvidar que la tecnología en sí misma no es un determinante de cambio, es sólo un facilitador. Como con cualquier otra tecnología, es el contexto social en el cual estas tecnologías son introducidas y, sobre todo implementadas lo que determina su uso y su impacto. De acuerdo con esto, no estamos envueltos fatalmente en una ola de cambio histórico, somos los que estamos protagonizándolo. La revolución de la información en los países en vía de desarrollo tiene que ver con los bits y los bytes, pero debe así mismo lidiar con las realidades y las aspiraciones de la gente común. Por lo tanto es pertinente preguntarnos lo siguiente:

¿Estamos actualmente construyendo una "Sociedad de la Información Global" no excluyente, o un mundo estratificado de "ricos en información" y "pobres en información"? ¿Quiénes tendrán acceso a la sociedad de la información y quiénes quedarán atrás? ¿Serán sólo los jóvenes, ricos, educados y expertos en computación que sepan inglés, los que calificarán como miembros de esta nueva sociedad?, y si fuera así, ¿en qué situación queda el remanente constituido por los menos favorecidos?

¿Cómo puede la tecnología de la información atender los muchos problemas que América Latina enfrenta hoy, una América Latina caracterizada por crecientes brechas entre ricos y pobres, inequidad, guerrilla, y disrupción social? ¿Estamos actualmente encaminándonos hacia un nuevo Renacimiento, una era de la Ilustración, o es probable que continuemos en el sendero actual de la marginalidad y la desintegración social? ¿Están las desigualdades existentes siendo rediseñadas, o se están reforzando, esta vez con el agregado del acceso y el no acceso a la información?.

Internet está jugando un rol muy importante en la evolución de la tecnología digital, pero a pesar de que ha sufrido un crecimiento notable en los últimos años, su distribución permanece altamente asimétrica en nuestros países

¿Cómo entonces, puede Internet alcanzar a los menos favorecidos y ayudarlos en su lucha cotidiana?

Tenemos que explorar el acceso basado en la comunidad estableciendo puntos de conexión en centros comunitarios y bibliotecas públicas, deben crearse cafés Internet asistidos y gratuitos en los estratos mas bajos de las grandes ciudades e implementarse puntos de conexión en las alcaldías locales o en las telefónicas de cada pequeño municipio.

La revolución digital e Internet son lo suficientemente fuertes para ayudar a América Latina a saltar etapas y cerrar la brecha con el mundo desarrollado, pero esto solo será posible en la medida que los grupos sociales más débiles y menos privilegiados puedan tomar tajada y ser participes activos de esta revolución.

Internet nos da la oportunidad de romper con nuestra atadura histórica a la ignorancia, la misma que ha mutilado por décadas nuestra capacidad como individuos y como pueblos de crear, de innovar, de desarrollar pero mas que nada de soñar. No hemos tenido la oportunidad de soñar. Por que aún para concebir los sueños se necesitan oportunidades.

Dadas las herramientas disponibles, está en nosotros, los que tenemos la oportunidad de acceder a Internet bien sea desde nuestra casa, trabajo o universidad determinar qué tipo de cambio tendrá lugar, y a quienes afectará. Esto es algo que no debemos perder de vista.

Es evidente entonces, que las palabras que a continuación vienen serán dirigidas y perceptibles a quienes en efecto han contado y cuentan con el privilegio de acceder a Internet.

Internet no es un fin ni una aplicación. Es un medio que facilita la interacción entre los individuos, dinamiza las relaciones entre las empresas y redistribuye el conocimiento entre las sociedades. Por ser un mecanismo multidireccional posibilita que todos interactuemos con todos permitiendonos redefinir a todo nivel nuestra relación con el mundo.

La palabra revolución se utiliza tanto que ya es una especie de cliché. Pero volvamos a su concepto fundamental: Una revolución es un cambio en la esencia o marcha habitual de las cosas. Es un momento de la historia en que lo que venía sucediendo y lo que empieza a pasar se hacen realidades desconectadas.

Deducimos entonces que en efecto, sí estamos viviendo una revolución.

Una revolución para el individuo porque por primera vez rompe con su situación marginal. Es un individuo que ahora puede publicar su información, puede compartir sus conceptos, puede generar opinión y puede tomar posiciones. Es la primera aproximación al concepto de superciudadano, aquel que esta informado y que puede informar en segundos, aquel que genera dinámicas propias y desempeña roles importantes.

Es una revolución para las empresas, mas allá de crear nuevas punto.com, tema que retomaremos al final, los empresarios tienen ahora la posibilidad de crear nuevos canales de distribución, de fidelización y de creación de marcas. Ya existe un volumen de pequeños y audaces empresarios colombianos que no están midiendo su potencial de empresa por la dinámica de su mercado local, sea pueblo, municipio, ciudad o país sino lo están midiendo como un mercado global.

Y aparentemente es muy fácil decir a los cuatro vientos mercado global, eso es obvio. Pero les confieso que si tuviera el espacio de contarles lo que algunos pequeños empresarios están logrando, se sorprenderían bastante. Lo cierto es que para aquellos que realmente tienen ideas grandes esa posibilidad ya es un hecho y no son pocos quienes la están explotando. (Y las ideas grandes son la clave para crear negocios importantes en la red.)

Lo que es un poco menos obvio es la realidad de nuestras pequeñas y medianas empresas. Históricamente nuestro sector empresarial ha estado aislado de la tecnología y el acceso al capital. Por lo tanto debemos encontrar maneras en que nuestros gobiernos nos ayuden a crear esas plataformas de escala.

Como siempre sucede, la historia es el mejor lente para contemplar el futuro. Durante siglos el mundo fue concebido, entendido y dominado entre muchos otros por la antigua Alejandría, por Atenas o por Roma. Todos ellos sin excepción se nutrieron de la misma sustancia para lograrlo, conocimiento e información. Sin duda alguna, estos son los ejes que sustentan el poder de toda civilización.

El gran fenómeno que acompaña el desarrollo y despegue del Internet en América Latina responde a esa necesidad latente de conocimiento de la que habíamos adolecido por décadas Se ha desatado una dinámica sin paralelo donde la información y el poder que esta conlleva se esta redistribuyendo dramáticamente entre las sociedades.

Es lo que llamamos una legitima revolución. Y como toda revolución, esta sujeta a fuertes tropiezos y grandes contratiempos. Pues bien, hemos asistido al primero.

La caída de la industria del Internet. Muchos aún se preguntan que pasó, cuando pasó y cómo pasó.

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La gran caída de las empresas puntocom


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