CARTAGO
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Conocida como La Villa de Robledo, es considerada como la ciudad del: "Sol más alegre de Colombia". Con un clima totalmente seco, cubierto por un cielo permanentemente azul y luminoso, se recrea a orillas del Río La Vieja.

Puerta de entrada al fértil Valle del Cauca, instalada sobre una planicie a 917 metros de altura sobre el nivel del mar, mantiene una temperatura promedio de 26 grados Centígrados.

El Mariscal español, Don Jorge Robledo, fundó la ciudad el 9 de Agosto de 1540. En el sitio que hoy ocupa la ciudad de Pereira, Risaralda.

Debido a los continuos ataques de las tribus indígenas, los Chocoes y los Pijaos, los pobladores de la nueva ciudad, se movilizaron hacia las tierras mas llanas, buscando el medio de comunicación fluvial que ofrecía el majestuoso Río Cauca.

En el año 1691, fue definitivamente trasladada la ciudad al sitio que hoy ocupa.

Situado al norte del departamento. Limita al norte con el departamento de Risaralda; al oriente con Ulloa, Alcalá y el departamento del Quindío; al sur con Obando y al occidente con Toro y Ansermanuevo.

La mayor parte del departamento es plano o ligeramente ondulado y corresponden al fértil valle del río Cauca. Hacia el oriente se presentan algunas manifestaciones montañosas de escasa elevación, entre las que se destacan el cerro Canalete y las cuchillas Coloradas y Crestagallo.

Sus tierras están regadas por los ríos Cauca y La Vieja, además de varías corrientes menores.

Al Suroeste de la ciudad y en las proximidades del río Cauca se encuentra una extensa zona cenagosa.

Hacen parte del municipio los corregimientos del Cauca, Coloradas, La Grecia, Modín, Piedra de Moler, Puerto Valle, San Jerónimo, Santa Ana y Zaragoza y la inspección de policía de Campoalegre.

Como actividades económicas tiene principalmente la agricultura, la ganadería, la industria y el comercio. El catastro de propiedad raíz registra un total de 1.816 predios urbanos con un avalúo de $270.144.264 y 4.020 rurales con avalúo de $5.494.461.980.

Su presupuesto en 1985 fue aforado en $170.926.156. Por carretera se comunica con Alcalá, Ansermanuevo, Obando, Ulloa, Pereira y la Virginia.

Por vía férrea con Cali, Pereira, armenia, Zarzal y otros municipios.

Tiene el aeropuerto Santa Ana.

Actualidad

Cartago es hoy por hoy uno de los municipios colombianos con excelente proyección tanto en el ámbito nacional como internacional, la pujanza de su gente ha hecho que estos 459 años se hayan convertido en una realidad de progreso y esfuerzo, para hacer de esta villa de Robledo un ejemplo para todo el país.

CARTAGO - HISTORIA

Por Mildreth Osorio Posso y Marcelo Andrés Torres Marín.

DESCUBRIMIENTO DE LA PROVINCIA DE QUIMBAYA

El primer español en poner pie en este territorio fue Francisco Cieza de León, a quien se le atribuye su descubrimiento, aunque éste tan solo tocó su frontera meridional; luego fue Miguel Muñoz el segundo de los conquistadores hispanos que vieron a nuestros indios y quien le dio nombre a nuestro río. Aunque el Capitán JORGE ROBLEDO no fue el primero en pisar el país de los Quimbayas, siendo éste el tercero, fue quien lo conquistó y además fundó varias ciudades (entre ellas Cartago y Anserma) en nombre del Rey de España y el Marqués Francisco Pizarro. Describiendo textualmente la belleza de aquel sitio paradisiaco de la siguiente manera:

"Asentada entre dos ríos en un asiento muy llano; hay muchas tierras y muy buenas, donde los cristianos tienen sus granjerías e labranzas; é a tres leguas de allí tienen muy grandes sabanas para criaderos de ganados...". (JORGE ROBLEDO).

A simple vista se puede prever que el fundador vio en la Provincia de Quimbaya un lugar de alta fertilidad en sus suelos, siendo ésta de gran utilidad en cuanto a agricultura y ganadería; que era enmarcado por dos grandes ríos (Cauca y La Vieja) de los que en sus escritos, Cieza de León en 1547, expresó su propio testimonio sobre esta región:

"En tiempo de invierno, cuando vienen crecidos, tienen sus puentes hechos de cañas, atadas fuertemente con bejucos recios a árboles que hay de una parte de los ríos a otra; son todos muy ricos de oro. Estando yo en esta ciudad el año pasado de 1547 años, se sacaron en tres meses más de quince mil pesos y el que más cuadrilla tenía eran tres o cuatro negros y algunos indios. Entre estos ríos hay fuentes de agua salobre, que es cosa maravillosa de ver del arte cómo salen por mitad de los ríos y para por ello dar gracias a Dios Nuestro Señor...". (CIEZA DE LEÓN).

Afirmaba éste que el clima de esta comarca era muy sano, siendo agradable el vivir allí, pues era de clima templado.

"Mucho tiempo con pocas enfermedades, ni con frío ni con calor". (CIEZA DE LEÓN).

Era un lugar de robusta vegetación, de inmensos guaduales que en caso de que un hombre no conociese el terreno, se perdería en ellos. Existía allí una alta gama de diversidad de árboles, siendo únicamente reconocidas las ceibas; las cuales eran altas y de poco espesor, poseían pequeños orificios en donde las abejas creaban sus panales; hablaba éste también de las diferentes frutas (ciruelas, aguacates, guabas o guayabas y limones) algunas conocidas por los españoles, al igual que una variedad de fauna que ellos denominaban alimañas, siendo el más reconocido el león, el cual argumentaban era de gran tamaño.

La conocidísima Tribu Quimbaya que habitaba en esta región, quienes eran grandes guerreros, indomables y difíciles de conquistar, poseían costumbres como la explotación del oro, eran verdaderos artistas, llegaron casi a la perfección en el arte de la orfebrería, bebían en vasos de oro, los caciques se adornaban con coronas, penachos, collares y zarcillos de oro; su religión tenía como base fundamental la creencia en el demonio, según ellos, éste se les aparecía en los caminos o en sus casas, no practicaban sacrificios como forma de divinidad, tenían hechiceros que curaban sus dolencias por medio de la hidroterapia, es decir, bebidas provenientes de plantas, a cambio recibían joyas de oro y otras cosas.

Uno de sus ritos era el de comer carne humana en las grandes fiestas, aunque no eran frecuentes estos horrorosos festines los cuales los españoles los caracterizaban de alta vergüenza; a parte de esto, efectuaban simulacros o especies de torneos que terminaban siempre en verdaderas batallas debido a la embriaguez; su organización política era de ochenta caciques que formaban una poderosa confederación, delegados por vínculos familiares y pactos de alianza, no eran reverenciados y cada cacique ejercía su gobierno en su propia jurisdicción, los más poderosos y destacados eran: TACORONVI, VIA, YANVA, ZAZAQUAVI, PINDANA; según afirmaba el Mariscal Jorge Robledo. Luego en 1546, una epidemia proveniente de Cuzco se apoderó del reino del Perú, dejando diezmada la población. En concepto del Dr. Emilio Robledo, posiblemente era una Meningitis Epidémica. Esta tribu fue vencida en una sangrienta batalla en la que murió ACAIMA peleando valerosamente, quedando la explotación de las minas en manos del Erario Real.


LA ANTIGUA CARTAGO

Descrito por su fundador como un lugar llano, mucho más que Santa Ana (Anserma), cerca del río Grande (Cauca), al cual llegaban gran cantidad de riachuelos y quebradas, a un lado la inmensa Sierra Nevada (Cordillera Central), poblada de cañaverales (guaduales). Era una tierra fértil y muy sana, con una exhuberante vegetación tropical; el encanto de lo arcaico y el sabor añejo dieron pie para que Jorge Robledo fundara allí la ciudad de Cartago.

Vale la pena aclarar que aquel sitio al que se refería el fundador, según datos respetables recogidos por Heliodoro Peña Piñeiro, demuestra que aquel lugar donde Cartago permaneció por espacio de ciento cincuenta (150) años, es la actual locación de la ciudad de Pereira, Risaralda.


LA COMISIÓN DE JORGE ROBLEDO

Lorenzo de Aldana el actual Gobernador de Popayán, quiso continuar el proceso de colonización emprendido por Sebastián de Belalcázar y para ello eligió entre todos sus distinguidos capitanes a Jorge Robledo para que llevase a cabo esta tarea. Inicialmente fue comisionado para que explorara la Provincia de Anserma que había sido ligeramente recorrida por Belalcázar, le dio la facultad de establecer poblaciones españolas en nombre de su majestad el Rey de España y del Marqués del Perú Francisco Pizarro.

Y fue así como el 14 de Julio de 1.539, se puso en marcha desde Cali hacia el norte, emprendiendo su misión por el lado izquierdo del río Grande (Cauca). La tropa del Teniente de Gobernador Capitán General Jorge Robledo estaba conformada por cien hombres españoles que eran provenientes de islas aledañas a España con alta experiencia en la guerra, además de indígenas, negros provenientes del Africa y unos cuantos animales que iban a ser entregados a los futuros pobladores y conquistadores.

"Con cien hombres de pie é de a caballo, isleños é hombres esforzados en la guerra, de mucho tiempo en estas partes, é llevó muchos ganados é negros é indios para los pobladores é conquistadores". (PEDRO SARMIENTO)

EXPEDICIÓN DE JORGE ROBLEDO POR EL PAÍS DE LOS GORRONES

Algunos vecinos de Cali fueron a despedir al respetado Capitán y junto a éstos partieron de aquel lugar a los dos días; después de caminada una legua regresaron, mientras que Robledo con sus hombres continuaron la marcha hacia el norte. Pasados ocho días llegaron a la Provincia de los Gorrones, lugar habitado por indígenas en las inmediaciones de lo que en la actualidad es el municipio de Roldanillo (Valle); fueron de esta forma denominados por el pescado Gorrón que era su principal fuente de alimentación, el cual ofrecieron como alimento a los españoles repitiendo "Gorrón Gorrón". Poseían grandes poblaciones alrededor de una laguna de una legua de largo cerca del río, (quizás las ciénagas que existen entre la Unión y Roldanillo sean restos de la extensa laguna), allí esperó muchas balsas que venían por el río Grande, las que más adelante les permitiría atravesar el país de los Gorrones.

INVASIÓN Y FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE ANSERMA

Robledo llegó a la provincia de Anserma y con sus hombres la invadió. Una alarmante noticia llegó a sus oídos, que a unas seis leguas de allí se hallaba una tropa española proveniente de Cartagena de Indias, liderada por Juan Graciano y Luis Bernal con cien hombres que venían tras la persecución del Oidor Juan de Badillo. Según el cronista Pedro Sarmiento, cuenta que Robledo decidió enviar como mensajero al Alférez Ruy Vanegas, con la orden de que se presentaran ante él (Robledo) en son de paz, pues éste estaba bajo las órdenes del Marqués Francisco Pizarro.

Robledo al ignorar las intenciones de aquella tropa decidió actuar antes de que Vanegas llegara y mandó a cabalgar a varios hombres ordenándoles que buscasen un sitio llano, haciendo talar toda la sabana y fue el 15 de Agosto de 1539, en aquel lugar, donde Robledo fundó la ciudad de San Juan (Anserma), señaló como alcaldes ordinarios a Suero de Nava y a Martín de Amoroto, como Alguacil Mayor al Alférez Ruy Vanegas (éste no estuvo presente y no recibió juramento) y ocho regidores.

Dos días después llegó el Alférez Ruy Vanegas a aquel lugar acompañado de algunos Cartagineses que venían representando a su jefe, estos manifestaron venir en son de paz y al entero servicio del Capitán o como textualmente asevera Sarmiento "se metían bajo sus varas" (SARMIENTO).

Pocos días después, por ordenes de Robledo, la ciudad fue trasladada al sitio que hoy ocupa Anserma (Caldas), y pasado un siglo, a un paraje vecino al Cauca, lugar que en la actualidad ocupa la ciudad de Ansermanuevo, Valle.

DIVERGENCIAS RESPECTO AL VERDADERO NOMBRE DE LA CIUDAD

Aunque Pedro Sarmiento asegura que el primer nombre de Anserma fue "San Juan", por otras fuentes se afirma que su primitiva denominación fue "Santa Ana de los Caballeros". Existen en estas dos aseveraciones, diversas opiniones sobre cual de estas es la verdadera, puesto que "San Juan" fue el nombre que dispuso Andagoya para que así llamase esta población; al parecer el cronista se contradijo al asegurar que Robledo dispuso este nombre para la ciudad y de que Andagoya fue quien originariamente expresó el nombre de esta ciudad, una razón es tal vez, el no quedar mal ante el nuevo Gobernador sacrificando así la única verdad sobre dicho nombre.

En el Tomo LXXXII de la "Colección Muñoz" existen dos copias de la relación de Pedro Sarmiento, cuenta que la primera fue confrontada por Juan Bautista Muñoz, los dos ejemplares tienen visibles diferencias como el de que en la primera copia aparece que la Iglesia Mayor de Anserma recibió el nombre de "Santa Marta de los Caballeros" y en la segunda se lee "Santa María de los Caballeros". En esta copia aparece "Santa Ana" en vez de "San Juan", como se refiere el cronista al nombre de la ciudad. En otra copia de este documento existente de dicha colección, se lee "Santa Ana" en vez de "San Juan" y "Santa María de los Caballeros" en vez de "Santa Marta de los Caballeros". Se ha llegado a la conclusión de que el nombre de la iglesia mayor fue el de "Santa María de los Caballeros" y que el nombre de "Santa Marta de los Caballeros", resultó de una errada anotación por la constante repetición de la palabra "Río Grande" o como también lo solían llamar "Río de Santa Marta", pues este desembocaba en dicha ciudad.

Para el Doctor Enrique Otero D'Costa, el nombre original de Anserma fue el de "Santa Ana" y no el de "Santa Ana de los Caballeros de Anserma", todo esto sobre la base de los escritos de Sarmiento en donde leemos que la Iglesia Mayor fue llamada "Santa María de los Caballeros" y que la palabra "de los Caballeros" era exclusivamente para el nombre de la iglesia y no para la ciudad.

Cieza de León testigo presencial de la fundación, en su "Crónica del Perú" declaró: Que Lorenzo de Aldana ordenó de antemano a Robledo, que diese a la ciudad el nombre de "Santa Ana de los Caballeros", afirmación que apoya Fray Pedro Simón, Don Antonio de Herrera en su Década VI - Libro VIII, el cronista de Indias González Fernández de Oviedo, Arroyo y Restrepo Tirado. Pero algo que se debe tener también en cuenta es el hecho de que Robledo y Juan Bautista Sardella escriben "Ciudad de Santa Ana" y no "Santa Ana de los Caballeros".

Es bastante notorio lo contradictorio de los testimonios de Sarmiento y Cieza de León, que fueron testigos presenciales de la fundación; tan solo el acta de la misma podría resolvernos esta profunda incógnita, pero dicho documento aún es desconocido; aunque muchos historiadores han preferido darle veracidad a los escritos de Cieza, el hecho de que el fundador y su cronista escriban "Cibdad de Santa Ana" sería pues esta una prueba negativa para quien quisiese afirmar el nombre de "Santa Ana de los Caballeros", pero esto no prueba nada, pues en ocasiones se abreviaban los nombres de las ciudades en antiguas actas.

Aunque muchas pruebas apuntan a que esta ciudad no poseyó originariamente el nombre de San Juan, la verdad quedará guardada en las mentes de los conquistadores .

ORIGEN DEL NOMBRE DE ANSERMA

Fue dispuesto por Sebastián de Belalcázar, quien antes de emprender su regreso a España y desconociendo el nombre que se le había dado a esta ciudad, dispuso que fuese llamada "Villa de Ancerma", nombre que prevaleció.


CONQUISTA DE LA BANDA DERECHA DEL RÍO

Robledo entonces ordenó el pasar a la banda derecha del río, observar la tierra y poblar allí otra ciudad. Los castellanos pasaron por un lugar llamado "Irra" (actualmente casi enfrente del lugar que ocupa hoy Manizales, no muy lejos de la desembocadura del río Tapias) tomando de tres a cuatro días, ya que el río ofrecía dificultades por aguas rápidas, puesto que estos lo atravesaban en balsas, impulsadas por bejucos maniobradas por indios nadadores, y timoneados por indígenas colocados en la parte posterior, allí ponían sus provisiones y caballos.

Estos soldados eran hidalgos caballeros entre los que se destacaron: El Comendador Hernán Rodríguez de Sosa, Lusitano quien fue nombrado maestre de campo, el Capitán Alvaro Mendoza quien desempeñó un gran papel en estas jornadas, Gómez Hernández uno de los primeros regidores de la ciudad de Anserma, fundador y explorador del Chocó, los capitanes Martín de Amoroto y Juan Vallejo, el padre Francisco de Frías quien era el capellán, el cronista Pedro Cieza de León quien redactó esta conquista y la del reino de Quito, Diego de Mendoza, Francisco de Avendaño, Martín de Arriaga, Giraldo Gil de Estupiñán primer conquistador de Buga, Juan de Frades, Pedro de Velasco, Juan de Torres, Francisco Pérez Zambrano, Pedro López Patiño, Jerónimo de Tejelo, Pedro de Barrios, Juan Rubio, Alonso de Hoyos, Pedro Cobo, Pedro Solano de Quiñones, Antonio Redondo, Marcos Marques, Alonso de Villacreces, Antonio Pimentel, el alférez Melchor Suero de Nava, Berrobí y Santiago, quienes sometieron a las tribus: CARRAPAS, PICARAS, POZOS, PÁCORAS, COCUYES (quienes los españoles los llamaban "los armados" por sus relucientes armaduras) que habitaban ese lugar.

Ordenó luego el Capitán Robledo el que se desplazasen hacia el sur, ya que las tropas que iban adelante ya habían pacificado cada provincia que recorrían.

EL DÍA DE LA FUNDACIÓN DE CARTAGO

Según las palabras del cronista Pedro Sarmiento, escribano del primer ayuntamiento de Cartago, expresó que el Teniente de Gobernador y Capitán General Jorge Robledo en el lugar donde se iba a elaborar la plaza de la ciudad cerca de un árbol grande, tomó posesión en nombre de su majestad el Rey de España y el Marqués Francisco Pizarro, bajo órdenes de Lorenzo de Aldana, Gobernador de Popayán, EL 9 DE AGOSTO DE 1540, prueba tal es su propio escrito al rey de España que decía de manera textual "Fundé esta cibdad á nueve días del mes de Agosto de 1540 en nombre de su Majestad y del Marqués don Francisco Pizarro"; luego hizo tres cortes a aquel árbol en forma de demarcación, puso dos varas de justicia, entregándole una a Suero de Nava y la otra a don Martín de Arriaga, a quienes nombró alcaldes ordinarios después de su debido juramento y como alguacil mayor a Alvaro de Mendoza más ocho regidores que eran caballeros honrados, poniendo por nombre a ésta ciudad, "La Ciudad de Carthago" en homenaje a los soldados Cartagineses que vinieron a poblar esta comarca, luego diseñó un altar en donde se debería elaborar la Iglesia Mayor de San Jorge y por último repartió los solares entre los primeros pobladores, dejando constancia testimonial en el libro del Cabildo de don Pedro Sarmiento.

TESTIMONIO DEL FUNDADOR

El Mariscal don Jorge Robledo hace la descripción de la provincia de Quimbaya y en ella determinó el sitio geográfico de Cartago y establece la cronología de su fundación:

"La cibdad de Cartago está poblada a catorce leguas desta de Santa Ana; divide los términos de la una y de la otra un brazo del río Grande, que sale a Santa Marta (Cauca), que nasce de la provincia de Popayán; dícese la provincia donde está la cibdad de Cartago, Quimbaya; está nueve leguas deste río Grande (Cauca); está arrimada a una sierra muy grande nevada; (Cordillera Central) la tierra es más llana que la de Santa Ana (Anserma), sino que es toda llena de cañaverales y entre ellos tienen los indios hechos sus pueblos, porque desciende desta sierra nevada muchos ríos pequeños, que van a dar a este río é pasan por estas provincias donde se hacen muy grandes vegas é ríos donde los indios tienen sus sementeras é granjerías é grandes arboledas de frutas. Hay entre estos cañaverales mucho género de caza, porque aunque hay cañas (guaduas), no es tierra de anegadizos ni hay ciénagas, sino tierra buena y muy sana. Hay en esta provincia más de ochenta caciques: todos alrededor de la cibdad; durará la poblazón, en ancho y en largo, diez é seis leguas de bojo en donde no hay palmo que esté por poblar; esta cibdad (Cartago) asentada entre dos ríos en un asiento muy llano; hay muchas tierras y muy buenas, donde los cristianos tienen sus granjerías é labranzas; é a tres leguas de allí tienen muy grandes sabanas para criaderos de ganado; yendo el Río Grande (Cauca) arriba, que dura más de treinta leguas. Esta provincia es otra lengua que la de Santa Ana (Anserma), muy diferente que no se entiende sino es por intérpretes que entre ellos hay, que saben la una y la otra, é son enemigos; y hay mayores señores é de más pundonor y son más señores en el mandar, beben con vasos de oro, que hay vaso que pesa trescientos castellanos; es tierra rica é donde todos los indios poseen mucha cantidad de joyas; en las ceremonias é idolatrías son como los de Santa Ana, ques la provincia de Humbra, y ansí tienen las mujeres y manera de vestir y todo lo demás; tienen sus cucharas de oro y vasijas. Son de más trabajo la gente desta provincia, que la de Humbra y demás razón, porque no son tan delicados y esto causa ser los indios más obedientes a sus señores, y ansí tienen mejores casas y mejor arte en su servicio que los de la provincia de Humbra. Los principales señores que aquí hay son cinco o seis, que se llaman: Tacoronvi y otroYamva y otro Zazaquavi, y otro Via y otro Pindana, puesto que ninguno destos es señor más de su tierra, é ninguno de los otros le tiene obediencia, más que todos son parientes y amigos y están casados unos con otros. Son más bastos y más morenos y doblados que los de Humbra, andan todos motilados, sino son los señores y algunos de los señores lo andan. Fuera de esta provincia de Quimbaya, hay otras, questán sujetas a eta cibdad y sirven a ella, a 14 y a 20 leguas, ques Quindío é Carrapa, y Picara é Paucura, é Pozo, é Arma é otros muchos pueblos. Fundé esta cibdad a nueve días del mes de Agosto de 1540, en nombre de S.M. y del Marqués D. Francisco Pizarro..."

(Relación de Jorge Robledo. Documentos Inéditos del Archivo de Indias. Dirección de los Srs. D. Joaquín Pacheco, D. Francisco de Cárdenas y don Luís Torres de Mendoza.

Esta descripción hecha por el fundador muestra la más clara evidencia de que aquel sitio de la fundación fue el mismo que hoy ocupa la moderna ciudad de Pereira. No obstante sin base documental o arqueológica alguna se ha asegurado que la primitiva Cartago estuvo ubicada en "Nacederos", lugar cercano a Pereira, Risaralda.

LA CONTRADICCIÓN DE ALGUNOS HISTORIADORES ACERCA DE LA VERDADERA FECHA DE LA FUNDACIÓN

A pesar de que los primitivos historiadores omiten el día en que la ciudad de Cartago fue fundada, afirman que si se efectuó en el año de1540.

Muchos de estos han dado sus diferentes versiones pero sin saber precisar el día exacto de este solemne acto jurídico, ha quedado un gran vacío por falta de pruebas contundentes que permitan darle crédito a tales afirmaciones; a continuación describiremos algunas de estas diversas versiones hechas por distintos historiadores y escritos que dejaron algunos testigos de la campaña conquistadora.

PEDRO SARMIENTO

Este cronista trascendental testigo presencial de la fundación de Cartago, Escribano Triple (de Su Majestad, Público y del Cabildo) y autor de "Crónica del Perú", sería la persona que al parecer nos proporcionaría la información más auténtica, si decidiéramos excluir la información de el conquistador, pues la cronología de Sarmiento se rompe fatalmente al llegar al hecho histórico que estudiamos. En sus relatos deja en claro el día de la fundación de la ciudad de Anserma (15 de Agosto de 1539), pero calla la fecha de erección de nuestra ciudad.

La razón por la cual Sarmiento no consignó este dato de igual importancia al anterior, es desconocida, quizás nunca se imaginó que con el tiempo muchos historiadores se interesarían por sus relatos de aquella campaña conquistadora.

PEDRO CIEZA DE LEÓN

Conocido como uno de los más prestantes escribanos según los fundadores de Cartago. Deja notar una gran deficiencia en su "Libro Segundo de las Guerras Civiles del Perú" (Guerra de Chupas), donde este cronista habla sobre la fundación de nuestra ciudad.

DON JUAN DE CASTELLANOS

A quien corresponde sin duda el primer puesto entre los cronistas de la conquista. Carecen de mérito cronológico las escasas palabras que éste dedicó al origen de nuestra ciudad, pues no siempre trató bien la realidad cronológica en el laberinto de versos que manejaba este célebre sacerdote Tunjano.

JUAN BAUTISTA SARDELLA.

Cronista de las jornadas de Antioquia, el cual en su relato se refiere de forma somera sobre la expedición del Capitán Robledo en donde justamente se desarrolló las fundaciones de las ciudades de Anserma y Cartago. La excusa de la que este se vale para justificar su falta de profundidad es que era la responsabilidad de Sarmiento, más no la suya.

PASCUAL DE ANDAGOYA.

Si afirmáramos las aseveraciones de este conocido Gobernador llegaríamos inevitablemente a erradas conclusiones, pues tendríamos que aceptar el hecho insostenible de que Cartago viniese a la vida por orden suya, junto con su actual denominación.

"Yo envié por mi Teniente General (Robledo) y con gente para que poblase una ciudad que mandé intitular Cartago..." (ANDAGOYA). Pese a su interés de deformar la verdad, el cronista descubridor no supo darnos ni siquiera un dato equivocado que permitiera controvertir y aproximarnos de esta forma a la realidad.

SEBASTIÁN DE BELALCÁZAR.

De sus relaciones epistolares al monarca, es imposible obtener dato alguno que nos permitiese encaminar la cronología para fijar la verdad de este acontecimiento histórico. Quizás para éste no eran de gran importancia las fechas, sino el desempeñar la tarea de "acrecentar el real patrimonio".

DON JUAN LÓPEZ DE VELÁSCO.

Cronista Mayor de Indias. En su obra compuesta en el tercer cuarto del siglo XVI, aparece fijado el año de la fundación (1540), pero no se determina la fecha.

FRAY JERÓNIMO DE ESCOBAR.

Sacerdote y Vicario, treinta y tres años después de la fundación de la ciudad de Cartago. Establece como el año de la fundación el de 1540, pero no relata fecha alguna.

DON FRANCISCO GUILLEN CHAPARRO.

Oidor de la Audiencia Real Santafé, quien establece como fecha de fundación el año de 1540, sin precisar sobre el día en que Cartago llegó a la vida.

HELIODORO PEÑA PIÑEIRO

Al publicar en 1892 su libro "Geografía e Historia de la Provincia del Quindío", al contrario de muchos historiadores afirmó que Cartago fue fundada el 10 de Enero de 1541, pero al mismo tiempo éste contradice su afirmación pues sostiene:

"El año de 1540, vio el principio material de Cartago".

EMILIO ROBLEDO.

Historiador de grandes capacidades quien coloca la fundación en el mes de Julio de 1540. Basado en los escritos de los cronistas y los documentos inéditos en que Heliodoro Peña Piñeiro basó su obra. Es el primer historiador que habló de las dos fundaciones legales o jurídicas de Cartago; aunque omite la fecha exacta de la primera.

GABRIEL DELGADO GALLEGO.

Este licenciado Español en sus "Anotaciones para la Biografía de don Sebastián de Belalcázar" concuerda con la cronología del doctor Emilio Robledo. Su obra se basa en documentos inéditos del Archivo de Indias de Sevilla, en donde afirma que Cartago fue fundada en los últimos días del mes de Julio de 1540.

ENRIQUE OTERO D'COSTA.

Con su obra "Comentos Críticos sobre la fundación de Cartagena de Indias" (1933), hace referencia a los orígenes de Cartago. Consultó este respetado historiador la documentación que sustenta Heliodoro Peña Piñeiro, por eso apoya su opinión sobre las dos fundaciones. Asegura el hecho de que Cartago llegase a la vida un doce de Agosto de 1540, algo que es totalmente errado, pues esta información carece de bases para su veracidad, por eso pensamos que el doctor D'Costa lo dedujo por conjeturas de la Crónica de Sarmiento. Pese a esta imprecisión, este historiador fue el que más supo aproximarse a la verdad. Su gran error el de no consultar el único documento irrefutable que al parecer soluciona el gran dilema "La Colección de Documentos Inéditos del Archivo de Indias (Tomo III - Pág. 389).

MARISCAL JORGE ROBLEDO.

Parece ser que el Mariscal es el único poseedor de una prueba irrefutable sobre la fecha de nacimiento de nuestra ciudad. En su "Descripción de los pueblos de la Provincia de Anserma" afirmó de manera categórica, que Cartago llegó a la vida un nueve (9) de Agosto de 1540.

ERNESTO RESTREPO TIRADO.

Supo precisar cronológicamente el principio de nuestra ciudad. Con sus propias palabras relató: "Sin pérdida de tiempo Robledo fundó la ciudad de Cartago el nueve de Agosto (1540)" (Pág. 358). Datos tomados de las relaciones de Pedro Sarmiento.

JAIME ARROYO.

Importante historiador cuya obra ha llegado a convertirse en un monumento histórico, pero pese a esto se halla en él, palpables inexactitudes en lo referente al principio de nuestra ciudad. Al contrario de los demás historiadores, coloca la fundación de Cartago después de la entrevista de Robledo y Andagoya en Cali, sosteniendo que ésta se efectuó a mediados de 1540, sin dar una fecha precisa, pues en ese tiempo no se conocía el testimonio de el fundador ni las actas del primer Cabildo de Cartago, desconociendo la segunda fundación legal (10 de Enero de 1541); dándole crédito a la engañosa afirmación de Andagoya cuyo relato sí llegó a conocer.

Pero algo que hay que reconocer de este erudito de la historia, es su gran conocimiento de la poesía aplicándola a la ciudad de Cartago como a continuación sus palabras la describe:

"Es Cartago una de las ciudades más importantes del Departamento y aún de la República. Las fértiles riveras de La Vieja ostentan el vigor y hermosura de la vegetación tropical; el ambiente está allí perfumado por las más olorosas y variadas flores, y los ojos no pueden fijarse a donde quiera que se vuelvan sino en bellezas naturales. Parece que los encantos de esta naturaleza a un tiempo majestuosa y seductora, han inspirado a sus hijos el genio poético que los distingue, y ha influido en darles por carácter la lealtad y el valor y por sentimiento dominante el cariño a su Patria; el hijo de Cartago nunca está ausente de ella pues donde quiera que se halle canta a Cartago... (JAIME ARROYO)

OTROS HISTORIADORES.

En obras de mérito de grandes historiadores como el General Joaquín Acosta, don José Manuel Groot, Quijano Otero, Manuel Uribe Angel, Henao y Arrubla y Gustavo Arboleda, aparece la misma laguna cronológica sobre la fecha de la fundación.

Pero otros como Rufino Gutiérrez con su obra "Monografías", Alberto Carvajal con su obra "Héroes y Fundadores" y el Dr. Julio Cesar García con su curso de historia patria para sexto año de bachillerato, afirman categóricamente que la fecha de fundación de nuestra ciudad no es nada más que la del nueve de Agosto de 1540.


EL AYUNTAMIENTO QUE ESTABLECIÓ ROBLEDO

Aunque algunos historiadores han afirmado que el ayuntamiento fue creado el 10 de Agosto, otros documentos con bases más sólidas como el del Dr. L. Tafur Garcés desmiente esta afirmación, aludiendo que Robledo lo estableció el mismo día de la fundación (9 de Agosto de 1540), nombrando como alcaldes ordinarios al Alférez Suero de Nava y Martín de Arriaga, quienes recibieron juramento y las varas de mando de manos del fundador, a pesar de que algunos historiadores como Antonio D'Herrera, Fray Pedro Simón, Fernández de Piedrahíta, Campo y Rivas, Jaime Arroyo, etc., aseveran que fue Pedro López Patiño el alcalde ordinario en lugar de Suero de Nava, sus bases no son muy sólidas al contrastar con las actas de fundación.

El primer ayuntamiento de la ciudad de Cartago constituido por el Teniente de Gobernador y Capitán General Jorge Robledo el nueve de Agosto de 1540, en el acto solemne de la fundación estaba integrado así:

SUERO DE NAVA
Alcalde Ordinario.

MARTIN DE ARRIAGA Alcalde Ordinario.
ALVARO DE MENDOZA Regidor con Atribuciones de Alguacil Mayor
PEDRO LÓPEZ PATIÑO Regidor
ALONSO DE VILLACRECES Regidor
JERÓNIMO DE CASTRO Regidor
GIRALDO GIL DE ESTUPIÑAN Regidor
FRANCISCO NETO Regidor


LOS PRIMEROS DÍAS DE LA CIUDAD.
ENTREVISTA DE ROBLEDO CON ANDAGOYA

Al segundo día de vida de la ciudad, Robledo hizo convocar el cabildo siendo elegidos Procurador Mayor y Mayordomo, lo mismo que Oficiales Reales. Un día después volvió a convocar nuevamente el ayuntamiento con el fin de exponer su propósito de presentarse ante el señor Gobernador Pascual de Andagoya para darle cuenta de todo lo que se había hecho hasta la fecha, decisión que no fue del agrado del ayuntamiento ya que existía dentro de ellos el temor de una sublevación de parte de los indígenas en la ausencia del Capitán, por lo que le aconsejaron desistiera de su viaje a Cali y enviara a cambio una comisión compuesta por cuatro o cinco caballeros con un mensaje dirigido al señor Gobernador.

Casualmente se presentó entonces un indio con una carta que había sido enviado por Ruy Vanegas en la cual daba cuenta del gran recibimiento que le había dado el nuevo Gobernador, manifestando que éste poseía buenas intenciones y que era conveniente que se entrevistara con él, lo cual aceptó Robledo y acompañado de seis o siete jinetes entre los cuales estaba el escribano Sarmiento, viajó a la ciudad y se dirigió al paso de Irra llegando a Anserma donde muchas personas salieron a su recibimiento. Pasado este día Robledo y sus acompañantes viajaron a Cali y gracias a la prisa que llevaba estuvieron al cabo de siete días en dicha ciudad. Al acercarse a Cali el Capitán Jorge Robledo adelantó a dos de sus compañeros para que le comunicaran a Andagoya su llegada siendo recibido con honores.

Al entrevistarse Robledo con Andagoya en Cali, según testimonio de Juan Bautista Sardella, Robledo manifestó el haber fundado la ciudad de Cartago en nombre del Marqués del Perú Francisco Pizarro.

Seguido a esto, Andagoya dio iguales poderes a Robledo, que tuviera antes por designio de Lorenzo de Aldana y en nombre del señor Marqués dispuso que regresase a las tierras de Anserma y Cartago con el título de Teniente General. Debiendo repetir la fundación solemne y legal de Cartago en su nombre.

Es de notar el enorme agrado que poseía Robledo para el Gobernador, puesto que aún éste quiso ligarse con el valiente Capitán por vínculos de sangre ofreciéndole por esposa a su joven cuñada que con su mujer estaría próxima a llegar a la ciudad de Buenaventura; este ofrecimiento fue aceptado por Robledo aunque no se pudo realizar el enlace puesto que estas señoras murieron por consecuencia de la navegación y la mala influencia del clima. Durante la permanencia de Robledo en Cali, Andagoya le expidió el título de Regidor para el cabildo de Cartago a don Antonio Meneses.


EL REGRESO DE ROBLEDO

Según las palabras de Juan Bautista Sardella, Robledo salió de Cali el 29 de Septiembre de 1540, con unos treinta compañeros (no indica que el total de personas que le acompañasen fuera este) entre los que se encontraban quienes le habían acompañado desde Cartago.

Muchos hidalgos Caballeros salieron a despedir al Capitán hasta la población de Vijes, donde les tenían preparadas quince balsas de guadua en las que se embarcarían y atravesarían el País de los Gorrones; Robledo dividió su grupo de acompañantes en dos, embarcándose con treinta españoles y el otro grupo al mando del Comendador Hernán Rodríguez de Sosa, continuaron su camino por tierra por la banda occidental del Río Grande (Cauca).

En esta oportunidad a diferencia de las demás la fiereza del río, dificultó el paso de los conquistadores, quedando en el fondo de sus aguas las ropas y maletines que traían consigo. Pasados quince días las embarcaciones hicieron un alto enfrente a la población más grande de la Provincia de los Gorrones, donde volvieron a reunirse con los expedicionarios que avanzaban por tierra, quienes habían arribado a esta población dos días antes.

Tomaron cuatro días para descansar, tiempo que Robledo aprovechó para ganarse la amistad de las tribus de la rivera opuesta, quienes le obsequiaron al Capitán abundantes víveres. Desde allí Robledo ordenó a dos de sus hombres se adelantasen y de esta forma prepararan la ciudad de Anserma, para el recibimiento de Robledo.

Continuaron entonces la marcha y al cabo de cuatro días los víveres se les agotaron, razón por la cual el Capitán General ordenó que tomaran tierra por ambas orillas del río con el fin encontrar poblaciones indígenas cercanas para abastecerse, pero este era un lugar agreste, razón por la cual volvieron a embarcar y siguieron su recorrido aún sin tener las provisiones necesarias, dos leguas más adelante se vieron otra vez obligados a desabordar sus embarcaciones al escuchar un amenazante ruido que los inquieto, la presión aumentó por el miedo de que fuesen atacados por los bravos indígenas de la región, el aventurado escape por el paso del río se tornaba imposible por los raudos rápidos que el río presentaba a esa altura del camino, razón por la cual Robledo, pese a la enorme amenaza ordeno el de que con machete en mano siguieran por tierra, atravesando los déspotas guaduales, buscando de esta manera un camino que los condujese a un poblado cercano.

Habían transcurrido tres días del desembarque y casi una semana desde la salida y las provisiones se les habían acabado, siendo su única fuente de alimentación frutos de aquella zona como: Melones, raíces y yerbas. Situación que creo un desconcierto en medio de aquella tropa, tomaron de nuevo el curso del río, pero la crudeza de este hizo que una de las embarcaciones chocara contra una roca, creando el pánico entre sus tripulantes, razón para que al instante actuase Robledo y con la ayuda de algunos indígenas quienes se atrevieron a atravesar el río hasta una peña cercana arrojando desde allí un cable a la desventurada embarcación y de esta forma siendo arrastrados y arrancados de perecer por la fiereza de aquel imponente río; (según las palabras del Doctor Emilio Robledo esta gran aventura sucedió en los raudales que se encuentran entre la Virginia y Beltrán, tales rápidos se conocen desde esa época como "los Chorros de los Chapetones") exhaustos y desprovistos de provisiones decidieron seguir afanosamente su recorrido por tierra atravesando los guaduales, dos días después de esta incierta situación los expedicionarios fueron hallados por unos españoles quienes habían salido en su búsqueda, con quienes llegaron al pueblo de Angazca a una legua de allí, donde permanecieron por espacio de ocho días en pro de la recuperación de este negro lapso de viaje.

El Cacique de esta población les proporcionó gran cantidad de víveres con los que llegaron a la ciudad de Anserma el primero de noviembre. Al día siguiente convocó el cabildo para darles a conocer su título de Teniente General del Gobernador otorgado por Andagoya, Robledo tomó juramento de sus nuevas funciones ante el alcalde Pedro de Prada quien comentase a Robledo el plan de sublevación por parte los caciques de OCUSCA, HUMBRAZA, GUARMA, CHATAPA Y HUMBRÍA, quienes al enterarse de la presencia de Robledo dejaron sus acciones, razón por la cual le pidieron que no dejara la ciudad, este como era siempre su forma, decidió quedarse y hablar ecuánimemente con los caciques, quienes le prometieron someterse y no ocasionar una matanza, aunque era de gran importancia que el ayuntamiento de Cartago, conociese las buenas nuevas y sobre todo el nuevo gobernato de Andagoya, Robledo optó por no abandonar a Anserma, decidiendo enviar una comisión al Comendador Hernán Rodríguez de Sosa a fin de que estableciese allí el dominio de Andagoya, concediéndole a éste plenos poderes (Diciembre de 1450), justo cuando Robledo se prepara para pacificar el Valle de Apia, recibió una notificación en donde le indicaban la urgencia de su presencia en Cartago por posibles sublevaciones, pero Robledo no juzgó conveniente abandonar Anserma sin antes pacificar el valle de Apia, lugar a donde se dirigió.

Al cabo de algunos días logró su cometido siendo llevados los caciques a la ciudad de Anserma donde estos prometieron sumisión, siendo dejados en libertad con la advertencia que en caso que estos cambiasen de opinión su respuesta sería la muerte en horca, tal como le sucedió a El cacique de CHATAPA (TUCARMA) en medio de la pacificación. Luego de esto decidió el Capitán tomar el paso de Irra, pasando el río y de esta forma retornando a la ciudad de Cartago, en cuyo honor se efectuaron animados festejos.

ALGUNAS DISCREPANCIAS ENTRE SARDELLA Y SARMIENTO EN LA CRONOLOGÍA DEL REGRESO DEL FUNDADOR.

Para Sardella, Robledo sale de Cali el 29 de Septiembre de 1540 y llega a Santa Ana el 1 de Noviembre después del medio día.

Según Sarmiento Robledo se encontraba aún en Cali el 12 de Octubre, fecha en la que Sardella argumenta los difíciles momentos que pasaron los expedicionarios, algo que queda claro es que Juan Bautista Sardella fue el escribano escogido por Robledo para esta expedición. Un acta del Cabildo, demuestra la presencia de Don Jorge Robledo en Anserma el 2 de Noviembre, demostrando así la veracidad de dicho cronista, al parecer como era costumbre de Sarmiento su falta de memoria pudo haber existido una confusión siendo la real fecha un 12 de Septiembre y no un 12 de Octubre como afirmó este, pues si siguiéramos su tesis tendríamos que aceptar el pronto regreso de 7 días para que coincidiera con el acta del dos de noviembre, pero claramente nos hace concluir que es de gran dificultad desechar los comentarios de quien realmente fue quien estuvo y vivió aquellos escritos (Sardella).

LA SEGUNDA SOLEMNE FUNDACIÓN DE CARTAGO

El lunes 10 de Enero de 1541, ordenó Robledo la reunión del Cabildo de la ciudad de Cartago, entre los que se encontraban los alcaldes Ordinarios Suero de Nava y Martín de Arriaga, los Regidores Pedro López Patiño, Alvaro de Mendoza, Francisco Tacón, Jerónimo de Castro, Alonso de Villacreces, Gil Gerardo de Estupiñán y el escribano Pedro Sarmiento, a continuación procedió a destituir las autoridades existentes, exigiéndoles que hicieran la entrega de sus respectivas varas de mando y que se abstuvieran de seguir desempeñando sus funciones, con la explicación de que el señor Gobernador Pascual de Andagoya había decretado la nulidad de esta fundación.

Alcaldes y Regidores solemnemente aceptaron dicha destitución. Hizo luego Robledo comparecer al Alguacil de la ciudad Rodrigo Díaz a quien decidió no destituir, por último estableció el nuevo cabildo de la siguiente manera:

HERNÁN RODRIGUEZ DE SOSA
Alcalde Ordinario

ISIDRO DE TAPIA
Alcalde Ordinario

JUAN DE ZARATE
Regidor

ALONSO DE VILLACRECES
Regidor

RODRIGO DE QUIÑONES
Regidor

FRANCISCO NETO
Regidor

JUAN RUIZ DE NOREÑA
Regidor

ANTONIO MENESES
Regidor

JUAN THENORIO
Regidor

JUAN DE BUSTAMANTE
Regidor

(Acta del Cabildo de la Ciudad de Cartago, según Pedro Sarmiento)

Robledo entonces abandonó aquella humilde casa y acompañado de la mayor parte de los vecinos de la ciudad, se dirigió a la plaza de la ciudad con el fin de repetir el acto solemne de la fundación. Se aproximó al árbol que el 9 de Agosto del año anterior había señalado hiriéndolo en tres veces y en voz alta pidió al escribano del Cabildo dejara testimonio que en nombre de su Majestad y del señor Gobernador don Pascual de Andagoya, fundaba la ciudad de Cartago en virtud de los poderes que éstos le habían entregado.

EL TRASLADO DE CARTAGO

Los Pijaos, una aguerrida tribu que ocupaban la Cordillera Central entre los nevados del Huila y del Tolima y partes de los valles del Cauca y Magdalena. No poseían poblaciones; sus bohíos eran apartados unos de otros de vez en cuando atacaban las ciudades cercanas encendiendo fogatas en señal acordada para convocar los guerreros.

A fines del siglo XVI, prepararon una sublevación general dando asaltos por las noches lanzando flechas encendidas a las poblaciones. Emboscaban a los españoles guarneciéndose después en las breñas impenetrables; nunca se dejaban ver durante el día.

Comenzó entonces el imperio del terror para las ciudades aledañas como Cartago, Buga, Ibagué, Neiva y la Plata, puesto que estos indios antropófagos marcaban los caminos con huesos de los prisioneros que devoraban. Las fuerzas de los más expertos conquistadores fueron desbaratadas por estos salvajes. Fue así como en 1601 nuestra ciudad pudo vivir una salvaje irrupción, pero siendo previamente advertidos los Cartagüeños lograron prepararse y así defendersen, no contentos con esto los Pijaos intentaron atacar la ciudad de Anserma sin ningún éxito.

También, El 2 de Enero de 1603, el Cabildo de Cartago hizo ver a la Real Audiencia el estado de gran temor, alarma e inseguridad que estaban viviendo suplicando protección. Don Vasco de Mendoza y Silva, Gobernador de Popayán, decidió enviar a su hijo don Pedro de Mendoza a instituir una compañía de treinta hombres dando cumplimiento al pedido de los Cartagüeños; de camino a la ciudad de Cartago, esta tropa fue asaltada por los Pijaos dándoles muerte, despedazando los cadáveres y en forma de trofeo colocaban las cabezas en las puntas de tres palos muy altos con los rostros vueltos hacia el camino. (25 de Julio de 1603).

Al cabo de un corto tiempo le fue confiado al Capitán Diego Bocanegra, el mando de las personas reclutadas en las ciudades de Popayán, Cali Cartago y Buga (95 españoles, 200 indios y 200 caballos). Esta situación se prolongó hasta el Gobierno del Presidente don Juan de Borja (1605 a 1628). El renombrado Cacique CALARCÁ, jefe de los más altos riscos de la cordillera central decidió presentar batalla campal a los españoles muriendo atravesado por la lanza legendaria de don Baltazar quedando así la nación de los Pijaos desconcertada y dispersa, lo que provocó su desaparición.

Don Juan de Borja, Gobernador de Popayán, hijo de don Juan de Borja aquel famoso militar vencedor de los Pijaos el 13 de Julio de 1639 hizo entrega a la ciudad de Cartago del registro y entrega de armas, la cual se consignó en el Archivo del Concejo.

La Audiencia concedió permiso para la traslación de la ciudad el 18 de Noviembre de 1681 con la condición de que este se efectuaría mientras que los indios repitieran sus ataques, ya que los Cartagüeños alegaban el seguir siendo acosados por los Pijaos; aunque una parte de los ciudadanos eran adversos a esta traslación. En concepto de don Heliodoro Peña Piñeiro las invasiones de los Pijaos como informaron los Cartagüeños fue tan solo un pretexto para conseguir la traslación, pues esta tribu estaba totalmente vencida y alejada de la ciudad de Cartago.

Los Cartagüeños había establecido un gran interés en las sabanas (Cartago actual), donde muchos de ellos tenían sus labranzas y en donde también había sido edificada una capilla.

Los habitantes de Cartago en vista de que se retardaba la orden de traslación decidieron simular una ataque de los Pijaos, algunos desnudos y con el cuerpo pintado asaltaron la ciudad para conseguir así presionar a la Real Audiencia. La traslación definitiva de la ciudad al sitio que actualmente ocupa se concedió el 21 de Abril de 1691.

CARTAGO EN SU SITIO ACTUAL

Cartago con doscientos cincuenta y tres (253) años de vida llegó a ocupar las sabanas (sitio actual). Se siguieron respetando los rangos jurídicos creados por Robledo y no sufrió desorganización alguna. Contaba ya con una pequeña iglesia de techo de paja denominada San José donde después se construyó el Templo Parroquial.

Existían también la Capilla de San Antonio, la Plaza Mayor y algunas calles, poseía la ciudad varias casas de bahareque y techo de paja, a excepción de la del cura don Manuel de Castro y Mendoza, la cual su techo era de teja que fue popularmente denominada "La casa de teja" que ocupaba la esquina del actual edificio de la plaza de mercado. Más tarde el descubrimiento por parte de los Españoles del "Camino del Quindío" ruta creada por los precolombinos en tiempos inmemoriales puso a Cartago en línea directa con la Capital del Virreinato pasando por Ibagué lo cual acrecentó la importancia de la ciudad desde 1550. El primer cura de la nueva Cartago fue don Manuel de Castro y Mendoza, quien desempeñó su oficio desde el 3 de Abril de 1679 al 14 de Febrero de 1718, muriendo éste en 1729.

San Jorge fue proclamado Patrono de la ciudad aún desde su primera fundación, hecho que se respetó y acató, pero su templo parroquial fue llamado San José, pero pese a esto surgió la tradición construyendo la Parroquia de San Jorge. En 1701 ejercían el cargo de alcaldes ordinario el Capitán Jacinto Medina y don Mateo Rojas Y Rada, quienes el 19 de Noviembre de 1701 instituyeron la cuota con la que cada vecino debería contribuir para la compra de los terrenos del vecindario. En 1771 Fray José Joaquín Herrera levantó los cimientos del actual templo de San Francisco concluido a principios de 1786 y así Cartago poco a poco fue convirtiéndose en una ciudad próspera con edificios de paredes de piedra y de ladrillo, un clima sano y enmarcado en la región como una ciudad comercial. En la época del proceso independentista, Cartago fue uno de los líderes del Grupo de Ciudades confederadas del Cauca (Anserma, Buga, Cali, Caloto y Toro) quienes el 3 de Julio de 1810 firmaron el acta de independencia contra España.

VIAJE DE ROBLEDO A ESPAÑA, SU TRÁGICA MUERTE

Hallábase el fundador en Antioquia, cuando en Enero de 1542 quiso Robledo emprender el viaje de regreso hacia las ciudades de Anserma y Cartago, más el ayuntamiento insistió que tomase la vía de Cartagena, pues en Robledo existía el propósito de presentarse ante la Real Audiencia de Panamá dando un informe de las conquistas. Entraría luego por Buenaventura a la Gobernación de Popayán con el fin de verse con Belalcázar pues hacía ya casi un año que el Gobernador había salido de las ciudades de Anserma y Cartago, pero el deseo del fundador era de viajar a España y pedir así al monarca el gobierno de las tierras conquistadas, sin sujeción a Belalcázar.

Con doce compañeros, cinco a caballo y siete a pie salió Robledo de Antioquia, estos atravesaron la Serranía del Abibe siguiendo el curso del río León y llegaron a la población de San Sebastián de Buenavista en el golfo de Urabá. Don Alonso de Heredia, hermano de don Pedro de Heredia (Fundador de Cartagena), quien se encontraba en dicha población padeciendo una dura enfermedad que estaba por dejarlo paralítico, lleno de envidia y codicia, por sus sospechas de que los expedicionarios trajeran consigo oro, redujo a prisión a Robledo y sus acompañantes.

Pocos días después don Pedro de Heredia llegó y bajo la excusa de que Robledo había usurpado jurisdicción ajena, decidió enviarlo a España en calidad de reo. El escribano Juan Bautista Sardella presentó ante el juez de Residencia Armendariz un memorial en nombre de Jorge Robledo quien le había facultado, informando también los bienes secuestrados por Heredia. En España Robledo pudo comprobar los grandes servicios prestados a la Monarquía por esto la justicia se puso de su parte, dando nulidad a este penoso proceso. Entonces la corona le concedió el título honorífico de Mariscal.

El fundador se unió entonces probablemente en Ubeda con dona María de Carvajal una noble dama del Marquesado de Jodar, natural de la ciudad de Ubeda en 1517, hija de don Juan de Carvajal y doña Leonor de Mendoza, con quien regresó al nuevo mundo (1545) según el insigne historiador Jaime Arroyo, pero en la partida de Bautismo consta que era hija de don Juan de Carvajal y doña Leonor (no aparece el apellido).

Regresaron pues juntos a América acompañados de 10 a 15 personas, entre quienes figuraban doña Leonor, casada después en Tunja con el Capitán Baltasar Maldonado y doña Francisca Carvajal casada después con Diego García Pacheco.

Robledo desembarcó en Cartagena de Indias después de haber dejado en Santo Domingo (1545) a doña María y a sus compañeros.

Don Miguel Díaz Armendariz nombrado por la corona Visitador y Juez de Residencia de los Gobernadores de Cartagena, Santa Marta, Popayán y Río de San Juan, con el animo de favorecer al Mariscal Robledo le nombró Gobernador de Antioquia, Arma, Cartago y Anserma, con suprema independencia de Belalcázar (atribuciones que no le correspondían, como lo declaró más tarde el Supremo Consejo de Indias. Era éste de buen corazón, pero un inexperto funcionario, cuando se le sometió a juicio de residencia en Santafé, se hallaba éste en la miseria, siendo privado de sus vestiduras como parte de pago de tal proceso, regresó a España, recibió más tarde las ordenes sacerdotales y murió siendo canónigo en la Catedral de Sigüenza).

Robledo fue recibido en Antioquía en la calidad de Gobernador, donde los pobladores respetaron y obedecieron a su nuevo Gobernador, siendo la excepción la población de Arma cuyo cabildo con pocas excepciones desconoció los poderes del nuevo gobernador, indignado el Mariscal rompió la vara del Teniente Soria que gobernaba esa villa en nombre de Belalcázar.

Siguió entonces a Cartago, siendo alcalde en aquella época don Pedro López Patiño como Teniente de Belalcázar, siendo el Mariscal bien recibido pero no siendo aceptada su condición de Gobernador, situación que se repitió en la ciudad de Anserma a donde continuó su gira el fundador; una carta de parte de Belalcázar llegó a manos de Robledo donde éste trataba de intimidar al Mariscal, Robledo sin temor alguno decidió que esta situación tan solo podía resolverse en el campo de batalla, éste empezó a fabricar armas y a prepararse para la defensa, descerrajando la caja real, extrayendo dos o tres mil pesos para sus gastos de guerra.

Regresó nuevamente el fundador a Cartago, en donde envió carta a Belalcázar expresando que haría responsable al Rey de los daños que se siguieran por no dar cumplimiento a las órdenes de Armendariz.

Entonces Belalcázar salió a la cacería de Robledo, junto a 150 soldados y en la loma de Pozo (al occidente de la población de Pácora, Departamento de Caldas) emboscó las tropas de Robledo. Éste al verse derrotado, decidió presentarse por si mismo a Belalcázar, siendo puesto en seguridad junto a los demás prisioneros, convocó luego una junta con sus principales oficiales para establecer la suerte de Robledo.

Algunos opinaban que se le desterrara pero la mayoría encabezada por Fernández Girón se decidió por la muerte como el remedio más seguro para evitar futuras sublevaciones de Robledo, Belalcázar siguió entonces este consejo y condenó al fundador a sufrir pena de garrote como alborotador, usurpador de la autoridad y forzador de las cajas reales pese a que Robledo les pidió morir degollado como caballero hidalgo que era. El 5 de Octubre de 1546 sufrió esta vil pena el fundador llegando de esta forma el fin de su existencia.

Belalcázar no permitió que los cadáveres fueran llevados a la Villa de Arma, por esta razón, el Mariscal y sus compañeros fueron enterrados en una casa cercana a aquel sitio que había visto su muerte, siendo luego esta quemada para evitar los actos salvajes de los indios antropófagos de la región, como lo asegura Fray Pedro Simón.

Más esto fue en vano pues después de la salida de los españoles de aquel crudo lugar, los salvajes entraron, desenterraron los cuerpos (entre ellos el del insigne Mariscal) y como hienas devoraron aquellos restos.

ANÁLISIS DE ALGUNOS HISTORIADORES SOBRE LA CRUDA MUERTE DE ROBLEDO

A continuación varios de los insignes historiadores expresan sus opiniones sobre el catastrófico final del insigne fundador.

FRAY PEDRO SIMÓN.

Describe con sus palabras la tragedia dolorosa ocurrida en la loma de Pozo al occidente de la población de Pácora:

"Levantose el Mariscal todo turbado, y queriéndose poner en defensa, se echo en una cota de malla y tomó una lanza en la mano, deseando que los suyos hicieran lo mismo, que acudieron algunos con mucha tibieza; por lo cual viendo ser en vano la resistencia, dejó caer la lanza y se fue al adelantado (Belalcázar), que aunque lo recibió con buenas palabras, le mandó a desarmar y prender, y a su Maestre de Campo el Comendador Sosa, a Antonio Pimentel, Juan Ruíz de Noreña, Alvaro de Mendoza, Barros, Estupiñán y otros, mandando al resto de los del Mariscal que ninguno trajese armas. Hizo soltar a los regidores que tenía presos el Mariscal, que se le secuestrasen sus bienes y devolviéndole sus cofres, hallaron en uno de ellos una carta que tenía escrita el Mariscal para el Juez Miguel Díaz Armendariz, en que entre los demás avisos que le daba, le decía: Y si Vuesamerced hubiera de venir a este Gobierno, será necesario que traiga horca y cuchillo, porque no está la tierra para menos. Y mostrándosela al Robledo para que la reconociera, dijo ser suya y que escribiría otras cuatro de aquellas si fuesen menester; de que se acedó tanto el Adelantado, sobre la indignación que traía, que tomó luego consejo (que no fue poco en un hombre tan apasionado) de lo que haría de los presos. Que dándoselo a su Maestre de Campo Francisco Hernández Girón y otros sus amigos removiese después tales inquietudes que no se pudiesen aplacar, determinó el Adelantado tomar éste parecer, sin que bastasen a apartarlo de él intercesiones de religiosos y de otros de buenos deseos, y así mandó luego armar su gente y que se recogiese la del Mariscal, enviándole a decir que se confesase y hiciese testamento, lo cual hecho, y otras prevenciones cristianas, dicen que pregunto que quien lo había de matar, y respondiéndole que un negro le daría garrote, volvió a decir: pues yo degollado debo ser, pues soy caballero; aunque conociendo luego la vanidad de tales honras, dio una castañeta, diciendo: mátame quien quisiere. Y habiéndose encomendado muy de veras y con gran devoción a la Virgen Santísima y pedido perdón a todos, con valerosa constancia sufrió que le diesen garrote, cosa muy usada en estas Indias a lo menos con personas graves." (FRAY PEDRO SIMÓN)

FRANCISCO HERNÁNDEZ.

Maestre de Campo, cuya carta enviada al Capitán Luis de Vergara fechada en Anserma el 26 de Noviembre de 1546 detalla con la más nítida exactitud:

"Habiendo andado domingo en la noche que se contaron cuatro de octubre, al amanecer lunes por la mañana, día de San Francisco, dimos en la estancia donde estaba el Mariscal, donde fue preso y todos los que con él estaban sin que hubiese muerte de ningún hombre; y visto por el Señor Adelantado (Belalcázar) que por una parte trataba negocios con él y por otra parte escribía a su Majestad diciéndole que el Gobernador y toda su gobernación eran traidores ... y que se había entrado a estos pueblos sin autoridad de quien se la pudiese dar, le mandó cortar la cabeza y al Comendador (Sosa) y a Baltasar de Ledezma; y otro día de mañana se partió para la villa de Arma, y en partiéndose, yo me quedé allí en aquel mismo lugar donde esto aconteció y mandé hacer justicia de Juan Marques, así por lo que pasó en Cartago como porque preso el Mariscal le hacía entender algunas cosas en que le daba esperanzas de venganza, y lo mismo decía a los que habían seguido, haciéndoles entender que él tenía más de cuarenta hombres de los nuestros; llegados a la villa de Arma, fue traído preso Cristóbal Díaz, del cual yo mandé hacer justicia por causas bastantes que tuve para ello según, que por su proceso aparece, y después de esto el Señor Adelantado, yo nos salimos de la villa de Arma." (FRANCISCO HERNÁNDEZ)

JAIME ARROYO.

Se expresa éste de la muerte del fundador, mostrando que era un hombre valiente y ecuánime:

"Sufrió la vil pena en unión del Comendador Sosa (Hidalgo Portugués), de Baltasar de Ledezma y de Juan Marques de Sanabria, demostrando hasta el último momento denodado valor y resignación, auxiliado por la religión."

PEDRO SANTOS

En Sevilla a 30 de Junio de 1547 fue interrogado judicialmente el testigo Pedro Santos, recién llegado de las Indias afirmó:

"Dijo lo que pasó entre dicho Adelantado y el dicho don Jorge Robledo es que puede haber un año poco más o menos que el dicho don Jorge de Robledo fue a la provincia de don Belalcázar en un lugar que se dice Arma y llegando allí... el dicho Adelantado aquella noche siguiente marchó mucho hasta dar donde estaba el dicho Mariscal que era en Pozo el Grande, y dio sobre el dicho Jorge de Robledo al cuarto de alba, y allí fueron a donde estaba el dicho Robledo en su estancia, y el dicho Adelantado lo prendió a él y a otras ciertas personas que eran en favor del dicho Jorge de Robledo y que a este testigo le dijeron ciertas personas, que se hallaron al dicho tiempo que le prendieron al dicho Robledo, como el dicho Adelantado había prendido al dicho Jorge de Robledo y porque se había entrado por fuerza en su gobernación, y por haber tomado dicho oro y haber descerrajado la Caja del Rey, y porque le hallaron en su poder del dicho Jorge de Robledo ciertas cartas misivas y escripturas en que por ellas decía que era el dicho Adelantado Benalcázar traidor al Rey, por lo cual le tomó por justicia le cortó la cabeza a él y a otros tres que se decía el uno Comendador Hernán Rodríguez de Sosa que era Portugués, y el otro se decía Baltasar de Ledezma, y el otro Cristóbal Díaz y a otro ahorcó, que no se sabe como se llama..."

LEGITIMIDAD DE LA CONDENA DE ROBLEDO.
UN ACTO SIN MORAL ALGUNA

Belalcázar era el legítimo Gobernador de los territorios que Robledo había conquistado, pues su majestad el Rey de España, no había querido dividir la basta región de Popayán con el fin de no debilitar el poderío de dicho gobernato, siéndole este necesario para las contiendas civiles del Perú.

El título de Mariscal que le fue otorgado a Robledo era honorífico y no le daba jurisdicción sobre las tierras conquistadas por él, vale la pena aclarar que el fundador no obró de mala fe al imponer su autoridad amparado bajo la autoridad de Armendariz quien se extralimitó en sus atribuciones pues no era de su cometido el fraccionar los terrenos de su Majestad, razón que justifica a el Mariscal exhonerándolo del calificativo de Usurpador. La historia se repitió como muchos afirmaban lo mismo que Belalcázar hizo a Pizarro, Robledo se lo hizo a dicho Adelantado, solo que éste no corrió con la misma suerte que el Gobernador de Popayán. Los méritos de Robledo fueron recompensados con títulos honoríficos; sin infacultarlo de las posesiones legales de las comarcas conquistadas. Claramente se puede afirmar que la falta de tacto y de conocimiento político en vez de beneficiar al fundador (como era su deseo de corazón) terminaron por llevarlo a su trágica muerte.

Belalcázar contaba con todos los poderes legales para dicha ejecución, pero pese a esto el crimen de Robledo ante las amplias opiniones de la crítica histórica será injustificable, un acto impolítico e ilegal, pues violaron inicuamente los preceptos jurídicos, atropellaron los requisitos expedidos por la legislación de aquella época, el proceso de apelación al que tenía derecho el Mariscal le fue negado y la sentencia de muerte fue realizada dos horas después de su notificación.

"Y sin más intervalos ni demoras. Tapete y el cuchillo se adereza; de manera que dentro de horas. Mandó que le cortasen la cabeza..." (Castellanos).

Un acto de esta forma jamás será justificado, tan solo la Justicia Divina cobrará este cruel magnicidio hecho por hombres que abusaron de su poder.

BIOGRAFÍA DE JORGE ROBLEDO

No tenemos una completa biografía del fundador de Cartago y tan solo con los escritos de antiguos personajes que fueron presenciadores de su campaña conquistadora, se cree que el conquistador nació en la ciudad de Baeza (Provincia de Jaen), según afirmaciones de don Alvaro Restrepo Euse, pero no anexa documento que sustente esta noción. Otro gran historiador Emilio Robledo, asegura que el nacimiento de el Mariscal ocurrió en la ciudad de Ubeda (Provincia de Jaen) dato que obtuvo del proceso que pendió por vía de residencia ante el licenciado don Miguel Díaz de Armendariz, documento recientemente hallado en el archivo de Indias.

Un hombre de familia Hidalga, de grandes valores y de una inteligencia envidiable; la vía del diálogo era siempre su más certero camino, Capitán de las guerras de Italia, en la batalla entre Francisco I y Carlos V que terminó en éxito para los Castellanos, por la real cédula se sabe que Robledo estuvo en Méjico, siendo uno de los descubridores de Nueva Galicia y figuró en la conquista de Guatemala, dirigida por Don Pedro de Alvarado, pero ninguno de los historiadores incluye su nombre entre los capitanes o los quinientos soldados que ocuparon las naves del ambicioso conquistador, tiempo después se puso al servicio de Pizarro en las batallas que hubieron en el Perú, más exactamente en Cajamarca, posteriormente integró el ejercito de Belalcázar que venía en busca del Dorado, estuvo presente en los momentos de las fundaciones de las ciudades de Santiago de Cali y Popayán.

Robledo llegó a la Villa de Ampudia con Belalcázar. Francisco Cieza había acabado de descubrir la Provincia de Quimbaya la que más tarde conquistó fundando las ciudades de Cartago y Anserma. Jorge Robledo fue alcalde de Popayán. Obtuvo una encomienda en el pueblo de Ucache, en la actual jurisdicción del municipio de Vijes y la Gobernación de Antioquia la que desencadenó en su trágica muerte.

No nos hemos empeñado a narrar a fondo los hechos históricos de sus conquistas y campañas, pues estas se encuentran descritos en los temas anteriores, lo único que podemos concluir de el fundador es que era una persona de grandes principios y valores.

BIBLIOGRAFÍA:

CARTAGO Y SANTA ANA DE LOS CABALLEROS, Jorge Peña Durán. Escuelas Gráficas Salesianas. Bogotá 1945.

CARTAGO Y SU TEMPLO DE SAN FRANCISCO, Luis Carlos Mantilla R. Editorial Kelly. Bogotá 1986

INFORME 01-98, "PROMPAS", PROGRAMA DE PREVENCIÓN AL ABUSO DE SUSTANCIAS (PROMPAS) A LA ALCALDÍA DE CARTAGO. Administración Municipal "Cartago Para Todos", Dr Gerardo Toro Duque, Alcalde Municipal, Por: José Neftalí Torres Rengifo. Cartago, Agosto 1998.

MONOGRAFÍA DE LA CIUDAD DE CARTAGO – VALLE, Gerardo Etayo Valencia, Luis Fernando Montoya, Diana Carmenza Ortiz Osorio. Universidad del Quindío. Facultad de Educación. Licenciatura en Administración Educativa. Cartago 1999.

English Version - Cartago city in the department of Valle del Cauca, it´s nowadays one of the Colombian municipalities with so much projection in the national and international scene. The strength of its people has done this city an example of progress and effort. Called in Colombia as La Villa de Robledo.

 

 

 

 

 

 

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