Yahoo:
Las
dos caras
de una exitosa
moneda
El
primer contacto
entre Jerry
Yang y David
Filo,
fundadores
de Yahoo!,
se produjo
cuando un
profesor de
arquitectura
de computadoras
le puso a
Yang una de
las peores
notas de su
vida. Filo,
gracias a
su pericia
con los ordenadores,
era por aquel
entonces asistente
del profesor
y Yang se
fue hecho
una furia
a protestarle.
No consiguió
que le cambiaran
la nota, pero
a ese primer
encuentro
del
que Filo confiesa
no acordarse-
le siguió
posteriormente
una amistad
que daría
lugar a la
marca más
conocida de
la Red.
Una
genialidad
nacida del
aburrimiento
La
idea de
crear Yahoo!
surgió
cuando ambos
preparaban
su tesis
doctoral
en ingeniería
eléctrica
en la Universidad
de Stanford,
California,
aprovechando
que su asesor
académico
estaba tomándose
un tiempo
sabático
en Italia.
Como afirmaba
Yang en
una entrevista
con la revista
Time, "el
trabajo
era tedioso
y laborioso,
por decirlo
de alguna
forma, y
a comienzos
de 1994
comenzamos
a vaguear
y a pasar
cada vez
más
tiempo en
la recién
nacida Web;
empezamos
a juntar
una lista
de los sitios
favoritos
de ambos,
que llamamos
´La
guía
de Jerry
para la
World Wide
Web´.
Antes de
que nos
diéramos
cuenta,
gente de
todo el
mundo estaba
utilizando
la base
de datos
que habíamos
creado."

Pocos
meses después,
en junio de
1994, le cambian
de nombre
por el de
Yahoo! (Yet
Another Hierarchical
Officious
Oracle; Otro
Oficioso Oráculo
Jerárquico).
Sobre esta
última
fecha, también
hay discrepancias.
Como en todas
las historias
míticas,
los datos
no están
claros y los
protagonistas
no se esfuerzan
por deshacer
el entuerto
Yang,
el relaciones
públicas
de la pareja,
afirma no
acordarse
de la fecha
exacta-.
Hasta
entonces,
los datos
se almacenaban
en el ordenador
de Yang,
apodado
"akebono",
y la herramienta
de búsqueda
en el de
Filo, llamado
"konishiki".
Los nombres
correspondían
a dos famosos
luchadores
de sumo
una
de las grandes
aficiones
de Yang-
de origen
hawaiano
que lograron
hacer sombra
a los grandes
maestros
japoneses.
Sus experimentos,
al contrario
que otros
personajes
como Bill
Gates o
Steve Jobs,
no los realizan
en un garaje,
sino en
un remolque
que tenían
inmovilizado
cerca de
la universidad
de Stanford.
El
tráfico
no cesa de
crecer y lo
que nace como
un divertimento
pronto se
les va de
las manos.
La Universidad
de Stanford
les invita
"amablemente"
a desalojar
sus servidores
e irse con
los muebles
a otra parte.
Es entonces
cuando Marc
Andreesen,
cofundador
de Netscape,
les ofrece
albergar sus
páginas
en sus servidores.
Cuando Netscape
incluye a
Yahoo! en
su directorio
de Red el
tráfico
se dispara
un 40%. En
vista del
fulgurante
éxito,
Mike Mortiz,
de Sequoia
Capital, cede
un millón
de dólares
a la joven
pareja para
que funden
su propio
negocio.
En
noviembre
de 1994
la página
ya tiene
170.000
visitantes
al día
y apenas
tres años
después,
en 1998,
son 850.000
los que
buscan información
a través
de Yahoo!.
Tantos que
ese año
se permiten
el lujo
de percibir
unos ingresos
netos de
203 millones
de dólares,
algo que,
aún
hoy, es
muy raro
para una
empresa
puramente
de Internet.
Dos
estudiantes
con exceso
de imaginación
Jóvenes,
austeros
y sobradamente
preparados
Ni
Yang ni
Filo llegaron
nunca a
terminar
el doctorado.
"Si
ahora quisiéramos
terminarlo
tendríamos
que elegir
otro, pues
el que nosotros
estudiábamos
ya se ha
quedado
obsoleto",
afirmaba
Yang en
una entrevista.
Pero sin
Stanford
quizá
sus pasos
nunca se
hubieran
cruzado.
Yang,
el extrovertido
de la pareja,
nació
en 1968
y su verdadero
nombre es
Chih-Yuan
Yang. Emigró
con su familia
su
padre murió
cuando él
tenía
dos años-
a San José,
California,
a la edad
de 10 años
y desde
que era
pequeño,
según
su madre,
"mostró
una curiosidad
precoz".
Los
sueños
de Yang
no pasaban
por vender
hamburguesas
en McDonald´s
durante
los meses
de vacaciones;
en su lugar
obtuvo unas
prácticas
de verano
en el túnel
de viento
de la NASA/Centro
de Investigación
Ames en
Moffet Field,
Mountain
View. Yang
se graduó
en ingeniería
eléctrica
en Stanford
y fue cuando
estudiaba
becado el
doctorado
cuando conoció
a Filo,
del que
se hizo
amigo durante
un intercambio
académico
de verano
en Kyoto.
Este
último,
dos años
mayor que
Yang, tiene
una personalidad
radicalmente
distinta
y es famoso
por rehuir
el contacto
con la prensa.
Tal es su
aversión
a los títulos
que en 1996
renuncia
a su puesto
de director
de Yahoo!
y cambia
su título
de "Chief"
(jefe) por
"Cheap"
(barato).
Nacido en
Louisiana
y licenciado
en ingeniería
informática
por la Universidad
de Tulane
(Nueva Orleans),
su padre
solía
llamarle
"yahoo"
nombre
tomado de
uno de los
personajes
de "Los
cuentos
de Gulliver"-
cuando de
pequeño
hacía
alguna trastada.
Sus
personalidades
opuestas
les permiten
repartirse
las funciones
como buenos
hermanos.
Yang es
la cara
pública
de la compañía
y el encargado
junto con
el CEO,
Tim Koogle,
de diseñar
la estrategia
corporativa
del negocio;
Filo, por
su parte,
permanece
oculto entre
bambalinas
y se encarga
del desarrollo
de programas.
Tanto
Yang como
Filo son
multimillonarios
sus
acciones
valían
más
de 6.000
millones
de dólares
a finales
del mes
de julio
de 2000-
y sin embargo
la austeridad
de ambos
contrasta
con el derroche
y ostentación
de otros
personajes
del mundo
de Internet
como Larry
Ellison
o Jim Clark.
Hasta finales
de 1997
más
de un año
después
de la salida
a Bolsa
que les
hizo millonarios-
Yang volaba
en clase
turista
y utilizaba
un módem
de 28,8
kp/s, "para
experimentar
lo mismo
que un cliente
normal".
Su
desdén
por su fortuna
es legendario.
Cuando la
empresa
salió
a Bolsa,
Yang afirmó
que para
él
era irrelevante
saber cuántas
acciones
tenía.
"con
28 años
no necesito
el dinero,
no lo quiero
y no quiero
pagar impuestos.
Es todo
papel."
Sus
palabras,
que podrían
parecer
artificiosas
puestas
en boca
de otro
personaje,
no lo son
tanto cuando
uno repasa
su corta
historia.
El primer
salario
que se pusieron
ambos fundadores
fue de 40.000
dólares;
hasta entonces,
los dos
vivían
en su remolque,
rodeados
de cajas
de pizza
semivacías,
sacos de
dormir,
palos de
golf y mierda
como para
hacer gritar
de espanto
a más
de una madre.
Las imágenes
de ambos
descalzos,
en vaqueros
y camiseta
y con cara
de no haber
dormido
en muchos
días
pasaron
a formar
parte de
la iconografía
mítica
de la Red.
Visionarios
con mucha
convicción
y sentido
común
Yahoo
no fue la
primera
herramienta
de búsqueda,
ni siquiera
disponía
de la mejor
tecnología.
Distribuidos
por toda
la geografía
norteamericana,
otros trabajaban
en el desarrollo
de herramientas
parecidas
e incluso
más
potentes
como Lycos,
Infoseek
o Excite
(antiguamente
llamada
Architext).
Sin
embargo,
Filo y Yang,
apoyándose
en su ferviente
convencimiento
de que la
mejor herramienta
de catalogación
es el ser
humano,
fueron capaces
de diseñar
un plan
de negocio
sólido
y sencillo
para mantenerse
a flote
en unas
aguas repletas
de pirañas.
Desde el
principio,
tuvieron
claro que
su fuerza
no residía
en la automatización
de la herramienta
de búsqueda,
sino en
la calidad
de la clasificación
de los diferentes
nodos. A
esto añadieron
la genialidad
de confiar
en un producto
gratuito
financiado
únicamente
por patrocinadores
y anunciantes,
que luego
defendieron
contra viento
y marea
y
contra desconfiados
VCs como
Mike Mortiz-.
Los
fundadores
de Yahoo!
pensaban
en Internet
como un
entorno
abierto;
para ellos,
su función
era ofrecer
todo tipo
de información
y no aprisionar
a los usuarios
dentro los
confines
de su nodo.
Yahoo! fue
una de las
primeras
grandes
empresas
en construir
su plataforma
utilizando
código
abierto
(open source):
servidores
Apache,
sistema
operativo
FreeBSD
y lenguaje
de programación
Perl.
Ambos
jóvenes
fueron conscientes
de que ellos
no tenían
capacidad
para gestionar
una gran
compañía;
eran ingenieros
y no empresarios.
Así
que se formaron
un equipo
gestor que
les permitiese
concentrarse
en su punto
fuerte,
la gestión
del producto.
En 1995
ficharon
a Tim Koogle,
también
graduado
en ingeniería
en Stanford,
que se convirtió
en CEO de
Yahoo!
En
abril de
1996 la
compañía
salió
a Bolsa,
con un prospecto
de emisión
que en palabras
de la revista
Fortune
"era
un modelo
de candidez",
y su cotización
se disparó
en un día
un 154%.
Sin
embargo,
durante
el segundo
día
de cotización
la acción
perdió
la mitad
de su valor
y no volvió
a subir
en todo
el año.
En vez de
rendirse,
Yang y Filo
contrataron
a una afamada
publicitaria
y se dedicaron
a construir
una marca
que entonces
muchos confundían
con una
bebida chocolateada
y a llenarla
de contenidos
y servicios
que satisficieran
a los visitantes.
Qué
hacer cuando
se crea
un monstruo
Con
una capitalización
bursátil
cercana
a los 73.000
millones
de dólares
superior
a la de
Telefónica,
la mayor
empresa
española-
lo que se
originó
como una
simple base
de datos
para facilitar
la navegación
de los amigos
ha terminado
convirtiéndose
en un gigante
empresarial.
Filo
y Yang son
ahora conscientes
de lo difícil
que es mantener
el ambiente
lúdico
y creativo
de los comienzos
cuando la
empresa
es continuamente
escrutada
por la mitad
de los analistas
de Wall
Street.
En el camino
hacia el
éxito
se han perdido
alguno de
los ideales
originales,
argumento
utilizado
por los
detractores
de la compañía,
que opinan
que Yahoo!
ha dejado
de lado
su función
principal,
la de catalogar
y evaluar
los nuevos
nodos de
Internet,
en favor
de opciones
más
comerciales.
Algo
de razón
no les falta:
Yahoo! se
ha transformado,
junto con
AOL, en
el portal
que todo
lo abarca.
De repente,
Internet,
un medio
que nació
con el propósito
de ser descentralizado,
se ve amenazado
por el centralismo
corporativista
de los jugadores
más
grandes
de la Red.
Si Jerry
Yang confesaba
en una entrevista
con la revista
Time en
1998 que
el propósito
de Yahoo!
no era retener
a los usuarios,
hoy los
múltiples
canales
y servicios
que ofrece
su nodo
persiguen
exactamente
lo contrario.
El componente
humano del
Yahoo! que
Yang consideraba
más
un producto
de ingeniería
social que
un simple
programa
informático-
se va perdiendo
lenta e
inexorablemente
A
pesar de
ello, las
virtudes
de Filo
y Yang sobresalen
muy por
encima de
sus defectos
en
gran parte
inevitables-.
Durante
todos estos
años
han conseguido
mantener
la independencia
de su nodo,
evitando
la tentación
de fusionarse
con un gran
grupo o
incluso
de vender
sus acciones
que
ambos conservan
apenas intactas-.
Han sabido
crear una
marca verdaderamente
internacional,
la Coca-Cola
de la Red,
mediante
la creación
de versiones
nacionales
gestionadas
localmente.
Han sido
lo suficientemente
inteligentes
como para
formar alianzas
con los
principales
proveedores
de contenido
del mercado
y también
han aprendido
a convivir
con la tensión
de satisfacer
los requerimientos
de un mercado
que les
exige crecer
de forma
desmesurada.
Todo con
grandes
dosis de
trabajo
(Yang confiesa
que su principal
diversión
cuando no
trabaja
es
dormir)
y sin dejarse
impresionar
por el brillo
del oro
como
sugiere
en otro
artículo
Red Herring,
"nadie
puede acusar
a Jerry
Yang (y
tampoco
a David
Filo, habría
que añadir)
de estar
borracho
de éxito"-.
Su
mejor tributo
es que todavía
cabe imaginárselos,
seis años
después,
sentados
en sus despachos,
en el asiento
de un avión
o bajo los
focos de
la prensa,
con nostalgia
por aquellos
tiempos
en los que
llegaban
a su ordenador
saltándose
las cajas
de pizza
y los palos
de golf
desperdigados
por el suelo
de su antiguo
remolque.
Compilación
Bibliográfica
y Traducción
Por Federico
Durán Soto
- ©
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