CÁNCER
¿QUÉ ES?
Todas
las células contienen el mismo código genético que es el
encargado, dependiendo de la parte del mismo que se exprese, de controlar el crecimiento
y diferenciación de los diversos tipos celulares.
La mayor parte de
las células tienen una vida limitada con un ciclo donde se generan, crecen
y mueren, por el contrario otras como las que forman parte del sistema nervioso
no poseen la capacidad de regenerarse una vez que se han diferenciado. Existen
una serie de mecanismos de control que posibilitan el crecimiento ordenado de
las células para mantener el correcto funcionamiento de todos los sistemas
que configuran nuestro organismo. En ocasiones estos mecanismos son incapaces
de controlar el crecimiento de una célula o de un grupo celular (clon)
comenzando a crecer de manera descontrolada, dando lugar a un proceso neoplásico
o tumor.
No todos los procesos neoplásicos son de características
malignas, algunos de ellos se presentan como una pequeña tumoración
sin repercusión clínica. El problema surge cuando ese grupo de células
adquiere una capacidad de proliferación y crecimiento continuo con pérdida
de la diferenciación celular (anaplasia). Estas células neoplásicas
malignas pueden crecer e invadir estructuras adyacentes desestructurándolas,
a la vez que son capaces de extenderse a otras áreas diferentes del organismo
bien por vía linfática y/o hematógena, produciendo siembras
a distancia denominadas metástasis. El cáncer es una neoplasia maligna.
El
cáncer tiene mayor incidencia en países desarrollados. En España
es la segunda causa de muerte (22% de las defunciones). Las comunidades autónomas
con menor tasa de mortalidad son Madrid, Castilla-León, Castilla-La Mancha
y Galicia; por el contrario, Cantabria y Cataluña presentan las cifras
más elevadas.
La
incidencia es más elevada en hombres que en mujeres, en el hombre se debe
mayoritariamente a los tumores del aparato respiratorio (pulmón y laringe),
seguido de los digestivos (estómago, c
CAUSAS
Cuando
hablamos de cáncer no podemos hablar de una única causa, hemos de
pensar que las causas son múltiples y variadas con una imbricación
entre todas ellas, cuyo resultado final será que un determinado grupo celular
altere su ciclo normal de crecimiento y se descontrole.
Fundamentalmente
en el cáncer coexisten unos factores endógenos, determinados por
la dotación genética y otros exógenos, mediados por la exposición
ambiental. En algunos tipos de neoplasias estos factores pueden actuar aisladamente
y en otros conjuntamente.
1.
Factores ambientales. Mediante estudios epidemiológicos se ha estudiado
la relación causal entre diversos factores y ciertas clases de tumores.
Algunos de los factores no son capaces por sí solos de provocar el tumor
pero actúan como elementos coadyuvantes (cocarcinógenos). Aquí
están los más importantes:
Tabaco:
considerado el primer agente cancerígeno, relacionado con los cánceres
de pulmón, esófago, cavidad bucal, laringe y vejiga urinaria. Se
le atribuye responsabilidad en el 35% de todos los tumores en varones y 10-15%
en mujeres. La relación tabaco-cáncer sigue una progresión
lineal.
Dieta:
no existen estudios epidemiológicos definitivos, pero es conocido que una
dieta rica en fibra disminuye la incidencia de cáncer de colón.
La ingesta de alimentos contaminados con aflotoxinas es causa de cáncer
hepático.
Alcohol:
se le atribuye el 3% de los fallecimientos por neoplasias malignas. El tabaco
y el alcohol potencian sus efectos.
Luz
solar: la fracción ultravioleta puede producir lesiones en el material
genético de las células epiteliales. Es el principal factor de riesgo
para los cánceres de piel, incluido el melanoma. Afecta fundamentalmente
a sujetos de piel clara y con exposición prolongada al sol.
Radiaciones
ionizantes: casi todos los tejidos son susceptibles, rompen enlaces químicos
celulares. Los tejidos más sensibles son mama, tiroides y médula
ósea.
PREVENCION
La
prevención juega un papel importantísimo en el control de esta enfermedad.
Se puede desarrollar a tres niveles.
1º
Prevención primaria: Trata de eliminar las causas que producen la enfermedad.
No es posible realizarla en todos los tipos de cáncer ya que en muchos
de ellos se desconoce la relación causa-efecto. Debido a la gran cantidad
de estudios epidemiológicos se han identificado varios factores relacionados
directa o indirectamente con la aparición de la enfermedad.
Muchos
de estos factores forman parte de nuestra vida cotidiana. En este sentido, es
básico concienciar a la población mediante programas de educación
que pongan de manifiesto la necesidad de disminuir el consumo de alcohol y tabaco,
modificar las pautas alimentarias reduciendo la ingesta de grasas, incrementando
el consumo de fibra, frutas y verduras en la alimentación cotidiana. Otro
factor que se debería controlar es la exposición excesiva a los
rayos solares y aconsejar el uso de cremas protectoras. También se habrá
de tomar las medidas necesarias para evitar el contacto con carcinógenos
físicos o químicos conocidos, aquí juega un papel importante
cumplir las normas de seguridad en el trabajo.
2º
Prevención secundaria: Se basa en la detección temprana del
tumor, con lo que las posibilidades de curación son más elevadas.
Puede conseguirse mediante el conocimiento por parte de la población a
través de campañas informativas de aquellos signos o síntomas
iniciales que alerten sobre la aparición del tumor; es el caso del cáncer
de piel donde el crecimiento, cambio de coloración o sangrado incipiente
de una mancha en la piel nos puede poner en la pista de un melanoma, enfermedad
que en sus estadios iniciales tiene una alta supervivencia.
Otro
modo de llevar a cabo una correcta prevención secundaria son los programas
de diagnóstico precoz (screening) en poblaciones susceptibles de padecer
un determinado tipo de cáncer. Para ello debemos disponer de una técnica
DIAGNOSTICO
Y TRATAMIENTO
El
tratamiento clásico del cáncer se basa en tres pilares fundamentales
que son: cirugía, quimioterapia y radioterapia. Estas terapias se pueden
administrar de forma conjunta o aisladamente dependiendo del tipo de tumor y su
pronóstico.
1)
Cirugía. Lo ideal sería realizar una cirugía curativa
en la que se extirpase de forma total y definitiva el tumor, pero esta cirugía
por desgracia sólo se puede realizar en tumores con un diagnóstico
precoz, que no afecten a zonas vitales y sin metástasis a distancia. La
curación únicamente se obtiene en el 60% de la cirugía realizada
con intención curativa.
Existen
otros tipos de cirugía que son:
Cirugía
preventiva o profiláctica: mediante la extirpación de lesiones precancerosas
que pueden llegar a malignizarse.
Cirugía paliativa: tratar mediante
la eliminación de parte de la masa tumoral que provoca complicaciones e
impide que el paciente desarrolle una vida normal, mejorar su calidad de vida.
Cirugía citorreductora: consiste en disminuir la masa tumoral, para
después aplicar otro tratamiento que puede ser quimioterapia y/o radioterapia.
Cirugía de metástasis: en ocasiones, cuando la metástasis
es única y se ha extirpado el tumor primario, se puede intentar su extirpación.
2) Quimioterapia. Se trata de la utilización de fármacos
que de forma selectiva actúan sobre las células tumorales impidiendo
su proliferación. La mayor parte de ellos actúan sobre el ciclo
celular, interfiriendo en la síntesis del ADN y ARN o inhibiendo la maquinaria
celular que hace posible que se sinteticen nuevos elementos para formar de nuevo
células tumorales.
Este
tratamiento presenta dos problemas fundamentales:
La
resistencia que muchas de las células desarrollan a los fármacos,
por lo que en muchas ocasiones es necesario realizar un tratamiento con varios
medicamentos a la vez.
Efectos adversos: también se ven dañadas
células no neoplásicas que se encuentran en fase de proliferación.