APNEA
OBSTRUCTIVA DEL SUEÑO
¿QUÉ ES?
Es una enfermedad recientemente identificada
y que afecta la capacidad de respirar durante el sueño.
Las
personas con apnea son roncadores crónicos que dejan de respirar por periodos
breves en múltiples ocasiones mientras duermen.
Cuando
la lengua se succiona completamente contra el fondo de la garganta, la vía
aérea se tapa y la respiración cesa. Cuando esto sucede, mientras
más fuerte trate el roncador de respirar, más apretado se torna
el sello en la garganta.
La
obstrucción de la vía respiratoria no se destapa hasta que el nivel
de oxígeno en el cerebro disminuye lo suficiente como para despertar al
durmiente. La lengua entonces regresa a una posición más normal
y el sellado de la vía respiratoria se interrumpe, usualmente con sonido
de sofocamiento o ahogo.
¿Cómo
afecta la apnea obstructiva?
La
apnea obstructiva es un desorden serio y crónico, no se cura pero se puede
controlar. Como resultado de la falta de aire la persona afectada se despierta
total o parcialmente varias veces en el transcurso de la noche, afectando también
el descanso nocturno. Es muy importante su diagnóstico a tiempo y un tratamiento
adecuado.
CAUSAS
El
ronquido se produce por una vía aérea estrecha. Esto sucede porque
el aire viaja más rápidamente por un tubo delgado que por uno ancho.
Este aire que pasa con rapidez causa que los tejidos blandos de la garganta (amígdalas,
paladar blando y úvula) vibren. Es esta vibración la que produce
el ruido del ronquido.
Los
ronquidos son un fenómeno acompañante que puede contribuir a agravar
la apnea del sueño, pero en ningún caso la produce. El ronquido
por sí mismo puede ser inocuo, sin embargo puede transformarse en, o ser
un síntoma de apnea obstructiva del sueño.
Recientemente
se ha demostrado que el 34% de las personas roncan, el 19% lo hacen diario o casi
a diario. La apnea se presenta en el 9% de los hombres y en el 4% de las mujeres,
siendo más frecuente conforme avanza la edad.
El
ronquido habitual (más de 4 veces por semana) es el primer indicador de
un desorden mayor. Este problema se hace más común en personas mayores
de 45 años.
SINTOMAS
Roncar
habitualmente
Excesiva
somnolencia diurna.
Dolores
de cabeza por las mañanas.
Dificultad
para levantarse por las mañanas.
Falta
de concentración y memoria.
Baja
de rendimiento en el trabajo.
Pérdida
o disminución del interés sexual.
Garganta
seca al despertar.
Si
usted presenta algunos de estos síntomas, consulte a su médico o
a un otorrinolaringólogo para que lo orienten adecuadamente.
FACTORES
DE RIESGO
La
apnea del sueño provoca problemas en la circulación sanguínea,
en especial la cerebral. Al no recibir el cerebro el oxígeno suficiente
durante la apnea, -en pausas de respiración de diez segundos y hasta dos
minutos-, se presenta una baja en el rendimiento físico e intelectual del
afectado, y si el padecimiento persiste, se produce entonces, la pérdida
de funciones básicas como la concentración llegando hasta el olvido.
Conforme
se agrava este mal, se ocasiona un daño cerebral intermitente que puede
complicarse y tener graves consecuencias. Sin embargo, debidamente controlado
este padecimiento, se pueden evitar.
Los
expertos en la materia, manifiestan que este síndrome es una condición
relativamente común y más notable en las personas que tienen exceso
de peso.
Según
la Revista Jama, de la Asociación Médica de los Estados Unidos,
la apnea del sueño está relacionada con la hipertensión arterial
(presión sanguínea elevada) en los adultos de edad media y avanzada.
Estudios
como los realizados en la Escuela de Salud Pública de la Universidad John
Hopkins en Baltimore, Maryland, determinaron que quienes sufren de apnea, con
más de 30 pausas por hora de sueño, tienen dos veces más
probabilidades de presentar hipertensión que las personas sin problemas
en su respiración.
En
opinión de los científicos, es muy importante la conexión
entre la hipertensión y la apnea debido a que la alta presión arterial
puede llevar a consecuencias muy graves para la salud, como es el caso de un ataque
cardíaco, hemorragia cerebral, arritmas, cardiopatía congestiva,
infarto al miocardio o cerebral.
Si
puede, evite el estrés y la mala alimentación, ya que son las causas
principales de este mal.
DIAGNOSTICO
Y TRATAMIENTO
Tratamiento
El
ronquido suave y ocasional y los síntomas de la apnea del sueño
pueden aliviarse con las siguientes recomendaciones.
Perder
peso excedente.
Practicar
algún ejercicio con regularidad.
Evitar
el alcohol, alimentos pesados y medicamentos que produzcan sueño, por lo
menos tres horas antes de dormir.
En el caso de que los síntomas sean
más severos y las medidas ya expuestas no resuelvan el problema, otras
opciones de tratamiento incluyen lo siguiente:
Cirugía de la nariz,
mandíbula, lengua o garganta.
Un
sistema de Presión Positiva Continua Nasal, en el cual un aparato compresor
de aire y una máscara nasal se usan para forzar la apertura de la vía
aérea y así ayudar a la respiración durante el sueño.
Aparatos
intraorales. Este sistema ha resultado un efectivo medio para tratar el ronquido
y la apnea en numerosos pacientes.
¿Qué
es un aparato intraoral?
Es
un pequeño dispositivo de plástico similar a un retenedor de ortodoncia
o a una guarda deportiva. Se coloca en la boca a la hora de dormir para prevenir
que los tejidos blandos de lengua y garganta se colapsen y obstruyan la vía
respiratoria.
Un
dentista con el entrenamiento especial en la terapia de aparatos intraorales,
puede diseñar, construir y ajustar el dispositivo para resolver las situaciones
y condiciones individuales de los pacientes.
Los
aparatos intraorales funcionan de tres maneras: como prótesis para avanzar
la mandíbula hacia delante, para mantener la lengua ligeramente afuera
y para levantar el paladar blando laxo.
Un
buen aparato puede reducir en más de un 90% el ronquido y por lo tanto
aliviar significativamente los síntomas de la apnea obstructiva del sueño.
Si
usted ronca fuerte todas las noches y en cualquier posición, debe buscar
ayuda en un centro de trastornos del sueño.
PRONOSTICO
Mediante
un examen llamado Polisomnografía, el cual registra simultáneamente
las ondas cerebrales, las variaciones de temperatura, los niveles de oxígeno
en la sangre, los movimientos oculares, la actividad de los músculos del
mentón, de las piernas, los movimientos del tórax y abdomen, el
flujo de aire nasal, el ronquido y el ritmo de respiración mientras el
paciente duerme.
En
este estudio se hace una evaluación de las 84 alteraciones que puede sufrir
el sueño.