Antanas Mockus - Ex-Alcalde de Bogotá - Candidato presidencial 2006 - 2010

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Es un hombre de la generación de mayo del 68. Influido por Jean Francois Lyotard, uno de los nuevos filósofos franceses, padre del postmodernismo. No obstante, Mockus se mueve entre dos polos opuestos: Lyotard y Habermans, el padre de la acción comunicativa. Mayo del 68 le tomó en el Liceo Francés Louis Pasteur, en quinto de bachillerato, como alumno del profesor de filosofía Jon Landaburu, un antropólogo especialista en lenguas indígenas que tuvo gran ascendente en sus alumnos.

Fue estudiante de cinco en todo, en un curso del que hacían parte Maite Fadul, economista y funcionaria de la administración Peñalosa; Leila El´Gazi, sonidista (cine); Gustavo Zalamea, pintor, y Santiago Pombo, gerente de Tercer Mundo Editores. De ascendencia lituana, el 25 de marzo cumplió 48 años. Su padre Alfonsas era un arquitecto que se enamoró de Nijole Sivicas, en Alemania, cuando huían de las guerras en Lituania. Su madre, escultora, ha sido un eje en su vida.

Antanas no tuvo problema en casarse bajo la carpa de un circo a lomo de elefante con su segunda esposa, Adriana Córdoba. De su personalidad se destaca la inteligencia y un cierto aire mesiánico que coincide con su apellido Mockus, que quiere decir Moisés.

El pupilo

Estudió matemáticas en México y Dijon antes de entrar como profesor asistente a la Universidad Nacional en 1982, en una época en que había un grupo excepcional, cosmopolita y flexible, que combinaba el estudio de las matemáticas con la pasión por la música. Allí estaban Carlo Federicci, padre de la pedagogía aplicada a la matemática, una de las grandes influencias en su formación, con Carlos Eduardo Vasco, jesuita, director de la misión de ciencia de los diez sabios durante el gobierno de César Gaviria. En la Nacional hizo su maestría en filosofía con figuras de la talla de Rubén Sierra, Pérez Mantilla y Rubén Jaramillo. Sus alumnos de matemáticas recuerdan su singular método de dictar clase empezando a llenar el tablero de izquierda a derecha, continuar en la pared, y seguir, seguir… hasta salir del aula.

La U

Cerca de tres años fue vicerrector académico de la Universidad Nacional. En el Consejo Superior lo conoció Alfonso Valdivieso, ministro de Educación de César Gaviria. Debió quedar muy bien impresionado porque cuando se buscó el sucesor de Ricardo Mosquera, no dudó en ofrecerle el cargo de rector. Desde la rectoría impulsó la reforma curricular que no se había hecho desde José Félix Patiño en 1965. Y se la jugó con medidas como el cobro de matrículas, con un sistema equitativo en cuyo diseño participó activamente el vicerrector general Jorge Hernán Cárdenas. Otras universidades públicas como la del Valle ya habían puesto en marcha el sistema, y en el caso de la UN dos factores fueron claves para implantarlo sin mayores traumatismos: la equidad y la certeza de que los recursos irían a mejorar la infraestructura del centro educativo.

Es el maestro por antonomasia. Sus obras siempre tienen un saldo pedagógico. Tanto en la universidad como en la vida política ha funcionado como tal, apoyado en símbolos que están en la mente de la gran mayoría de los colombianos. Desde la espada rosada con que llegó donde César Gaviria, hasta la pirinola para explicar su programa de alcalde, y los mimos callejeros para poner en marcha su cultura ciudadana. Todo ello hace parte de su gran capacidad para comunicarse con los demás.

El alcalde

Saltó a la vida pública el día que se bajó los pantalones en el paraninfo de la UN como reacción a un sabotaje que tenía el cariz de tomar mayores proporciones. Tuvo éxito en superar el conato violento con el excéntrico método. Un amateur filmó sus atributos al aire y la TV los inmortalizó para todo el país. Le costó el puesto de rector, pero se hizo sentir por primera vez en la arena política. Gustavo Petro, del M-19, lo lanzó a la Alcaldía de Bogotá.

Llegó a la Alcaldía de Bogotá después de una corta campaña contra Enrique Peñalosa, en la que tan sólo se gastó unos pocos millones. Barrió a su contrincante con casi 500.000 votos contra 230.000. Llevó la academia al sector público y armó un equipo del que hicieron parte, entre otros, Alicia Eugenia Silva (secretaria de Gobierno), muy cercana a él de vieja data; Carmenza Zaldías (secretaria de Hacienda), Paul Bromberg, Raúl Barragán, Fabio Chaparro (EEB), Luis Fernando Ramírez (Acción Comunal). Partidarios y detractores reconocen el cambio de relaciones con la clase política y el saneamiento de las finanzas distritales. Su planteamiento básico fue organizar las finanzas y buscar recursos antes de comprometerse en obras. Tomó medidas impopulares como la sobretasa de la gasolina y cobros por valorización, y obtuvo una buena respuesta de los contribuyentes. Aumentó los recaudos en más de 50%. Vendió a la Empresa de Energía en un proceso realizado por Paulo Orozco, sin una huelga. Con la ley zanahoria logró reducir las tasas de homicidio en 40%. Y prohibió la pólvora, con buenos resultados. Con la campaña de ahorro voluntario de agua puso una vez más a prueba sus dotes de comunicador, con éxito.

La tercería

Se retiró de la Alcaldía para lanzarse como candidato presidencial cuando las encuestas le favorecían. Esta ha sido una de las decisiones más controvertidas de su vida pública que ha justificado a la luz de su libertad individual y como reacción solidaria a un país que en pleno 8.000, él sentía que lo necesitaba. Lo hizo como independiente, lo mismo que Alfonso Val-divieso, Carlos Lleras de la Fuente y Noemí Sanín. Cuando las posibilidades de triunfo se redujeron frente a Horacio Serpa o Andrés Pastrana, se unió en busca de una tercería con C. Ll. de la F. y Noemí. Una encuesta señaló a Noemí como la candidata presidencial y a Mockus como su fórmula vicepresidencial. Aunque la dupla no ganó la primera vuelta obtuvo 2,8 millones de votos, convirtiéndose en un verdadero palo político. Participó en las elecciones legislativas con una lista para Senado cuyo orden fue definido por un examen entre los convocados. Salió sólo la cabeza, Rafael Orduz, con casi 53.000 votos.

El repitente

Una instalación en la galería La Cometa sirvió de vínculo con sus seguidores para decidir sobre su futura acción política. Entre cuatro nombres posibles ganó el Partido de los Visionarios, lanzado el 15 de abril de 2000. Como antes, lo que Mockus sigue pretendiendo es darle un timonazo a la cultura política colombiana y crear una cultura democrática. Persigue la armonización de la ley y la cultura sobre principios básicos como el respeto a la vida y la promoción del pacifismo. Tiene un código de ética que no sólo sanciona sino que está centrado en reconocimientos y estímulos. De allí nació el CAT (Certificado de Admiración Tributaria), donde el contribuyente ofrece sus impuestos en reconocimiento a la labor del funcionario que considere que ha cumplido mejor sus tareas.

Para la alcaldía de Bogotá tuvo que inscribirse con los avales de la Alianza Social Indígena (ASI) y la Asociación de Usuarios de Créditos de Upac (Anupac) porque el Consejo Nacional Electoral (CNE) le negó la personería su partido Visionarios, alegando anomalías en un porcentaje importante de las firmas entregadas. Cuando se pensaba que Noemí Sanín le daría su aval a través de su movimiento Sí Colombia, éste no llegó a concretarse porque la candidata presidencial se mantuvo en su estrategia de no participar de manera alguna en estas elecciones. Con María Emma Mejía disputa hoy, cabeza a cabeza, el liderato de las encuestas de opinión para la alcaldía. En octubre las urnas dirán si es el sucesor de Enrique Peñalosa.

 

 

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