Guillermo Cano Isaza

Periodista Colombiano

Nació en Medellín (Colombia), el 12 de agosto de 1925 y murió en Bogotá, el 17 de diciembre de 1986.

Es considerado uno de los más importantes periodistas contemporáneo, guía y maestro de la generación de periodistas actuales, quienes ven en este hombre no sólo a un excelente periodista, sino a una persona que practicaba valores que, en la actualidad, han caído en desuso, pues entendía y ejercía la ética periodística como pocos.

Desde que terminó sus estudios de bachillerato en el Gimnasio Moderno de Bogotá, se vinculó al diario El Espectador como cronista taurino, deportivo, cultural y político.

Fue en este mismo periódico donde cosechó sus más grandes logros como periodista, pues en él fundó el |Magazín dominical, fue su director y codirector y escribió innumerables artículos que lo hicieron merecedor de varios premios, de los cuales se destacan el Premio nacional de periodismo, el cual le fue concedido por su columna dominical "Libreta de apuntes", en la que recordaba personajes de la vida nacional y en donde expresaba críticamente los problemas del país y el Premio Simón Bolívar a la vida y obra de un periodista, el cual le fue concedido en 1980.

Entre sus artículos más recordados están |El abuelo que no conocí, dedicado a su abuelo, fundador de |El Espectador; y Posdata a la autobiografía de un periódico.

Guillermo Cano fue un defensor continuo de los principios humanos y de la libertad de expresión, aspectos que, además de ocasionarle algunos problemas con colegas y lectores, también habrían de costarle la vida, el 17 de diciembre de 1986, cuando, al salir del diario, fue asesinado. Los enemigos de la paz no le perdonaron su desmedida protesta contra la violación de los derechos humanos, el autoritarismo, la corrupción y el silencio cómplice.

Otros Artìculos Biogràficos

"El problema con nuestra actividad es que nunca se sabe si uno va a volver a casa en la noche", fueron algunas de las últimas palabras que se le escucharon antes de su muerte. Precisamente, un día cualquiera, a la salida de su trabajo el 17 de diciembre de 1986, ya no regresó más a su hogar. Cuando se disponía a hacer un giro en la Avenida 68 en Bogotá, poco después de las 7 de la noche dos sicarios se le acercaron a la camioneta y le propinaron ocho disparos. Él al tratar de escapar, herido de muerte, pisó el acelerador y se lanzó directamente en sentido contrario, estrellándose contra un poste de luz.

De esta forma, se silenció una de las voces que no temía “hablar duro” de los narcotraficantes, denunciarlos y al mismo tiempo defender la extradición de éstos a Estados Unidos.

A este tema, incluso dedicó varias de sus “Libreta de Apuntes”, nombre con el que denominó a sus columnas de opinión y en las que “levantó varias ampollas”, situación que finalmente no aguantó Pablo Escobar, jefe de la Cartel de Cali, quien lo mandó asesinar. La dictadura militar del General Gustavo Rojas Pinilla y los fraudes de los grandes monopolios económico, fueron otros de los aspectos que trató en sus críticas.

Así falleció Guillermo Cano, esposo de Ana María Busquets y padre de Juan Guillermo, Fernando, Ana María, María José y Camilo. Un hombre que además consagró 44 años de su vida al servicio del periodismo, pasando primero por la crónica taurina, luego como redactor de diversos temas en la sección Día a Día, fundador del Magazín Dominical y como corresponsal viajero en Europa.

Este bogotano, nieto de Fidel cano, cuya familia era dueña de uno de los medios de comunicación: El Espectador llegó a la redacción a sus 17 años y luego de desempeñarse en distintas áreas, asumió la dirección.

El Premio Nacional de Periodismo, la Medalla "Rodrigo Lara Bonilla", el premio Maria Moors Cabot, Pedro Joaquín Chamorro, Ortega y Gasset, el International Press Service de Naciones Unidas y la medalla de la Cruz Roja Internacional; fueron sólo algunas de las distinciones que recibió como reconocimiento a su labor.

El caso Cano

Tuvieron que transcurrir 9 años para esclarecer los móviles y los responsables de este crimen pues el proceso sufrió varios reveses ya que los abogados de uno de los capos más perseguidos: Escobar lograron burlar la justicia e infiltrarse en el sistema.

Así cerca de 5 jueces tuvieron en sus manos el caso, de los cuales 1 de ellos, Andrés Enrique Montañéz fue comprado y otro de ellos, Carlos Valencia, asesinado mientras esperaba un autobús al centro de la ciudad. Valencia, se había convertido en un peligro para la organización al avalar la decisión de la prefecta Consuelo Sánchez de Durán de enjuiciar juntos a todos los involucrados.

Por esto y ante las interferencias, el fiscal Gustavo de Greiff se vio en la obligación de interponer una solicitud de cambiar la investigación al sistema de justicia sin rostro, el cual falló su favor.

Finalmente, se determinó que Pablo Escobar, Gilberto Rodríguez Gacha y Evaristo Porras, fueron los autores intelectuales del asesinato.

María Ofelia Saldarriaga, Pablo Enrique Zamora, Luis Carlos Molina y Carlos Martínez Hernández, fueron encontrados culpables de conspiración para cometer el crimen. Todos ellos, a excepción de Molina Yepes, fueron sentenciados a 17 años y 8 meses en prisión.

Escobar, quien también fue capturado se escapó de la prisión en 1992 y estuvo fugitivo varios meses hasta que fue localizado por un equipo especial de la Policía Antinarcóticos de Colombia con la ayuda de agentes de inteligencia de Estados Unidos. Fue abatido cuando trataba de escapar.

La lucha de Cano, sirvió para dar ejemplo al gremio periodístico y por ello, se creó el Premio Guillermo Cano por la Libertad de Prensa, como una forma de rendirle un homenaje y el cual se instituyó como un reconocimiento al trabajo de individuos u organizaciones que defienden o promueven la libertad de expresión en cualquier parte del mundo, especialmente en lugares donde su vida corra peligro.

 

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