PROCERES DE LA PATRIA

Antonio Nariño y Álvarez (Bogotá 1765- Villa de Leyva 1823)

Se le considera el primer traductor en Hispanoamérica de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano promulgada por la Asamblea Francesa en 1789.

Esta traducción que apareció en Santafé de Bogotá en 1793, se convirtió en un documento fundamental para la formación de las nuevas repúblicas latinoamericanas, ya que sirvió como base para la creación de las primeras constituciones de los nuevos estados independientes. Con la traducción de este texto, Nariño le entregaba a toda su generación el arma más fuerte contra el gobierno colonial español.

Antes de la guerra de independencia, Nariño fue conocido por sus habilidades de comerciante de quina y de libros. Su biblioteca fue considerada como una de las más completas de la Nueva Granada. Entre sus libros merecen mención especial las obras de los filósofos más representativos de la ilustración: Arias Montano, Buffon, Caracciolo, Cervantes, Cicerón, Condillac, Flórez de Satién, Alonso de Herrera, lriarte, Mirabeau, Montesquieu, Muratori, Nebrija, Quintiliano, Raynal, los Ulloa. De hecho se dice que Nariño aprendió francés leyendo a Voltaire.

La persecución de la que fue victima Nariño lo incluye en la larga lista de los mártires de la traducción. Todos sus bienes fueron confiscados y fue condenado a 10 años de prisión en España y al exilio del Nuevo Reino. En 1796 sale rumbo a España. En Cádiz pudo fugarse y desde entonces recorrió con identidad falsa varios países de Europa. Màs tarde vuelve a pisar suelo americano y con un pasaporte falso, viaja desde Coro en Venezuela hasta Santafé donde será apresado de nuevo. Su vida en la cárcel se extenderá hasta 1810. Más de una década de infortunios le costó a Nariño la traducción y edición de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

El resto de su vida lo dedicará a la guerra de emancipación y a la construcción de los nuevos estados soberanos. En 1811 fue nombrado presidente de Colombia. Al igual que Bolívar fue partidario de un estado centralista. Fue un fuerte opositor a la idea de adoptar un modelo de Estado federalista copia del modelo norteamericano. Lo que produjo tal vez la primera guerra civil colombiana que lo enfrentaría a Camilo Torres.

Recordar a Nariño, conocer los ideales por los que luchó sin tregua, saber de las injusticias que lo persiguieron en vida -28 de sus 58 años estuvo prisionero- y del olvido en que cayó el conjunto de su actividad patriota -salvo por el hecho de ser el primer traductor en la América hispana de Los derechos del hombre-, nos permite reflexionar sobre la actualidad de su pensamiento y de su ejemplo.

Colombia necesita Nariños, ciudadanos que aprecien y conserven su libertad, que defiendan su diversidad étnica, cultural, ecológica, política y religiosa, todo ello enmarcado en una sola nación, en un único país, en una tierra vasta y rica donde todos podamos ejercer nuestros derechos y nuestro proyecto de futuro.

 

 

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