SIMON
BOLIVAR - ULTIMA PROCLAMA
¡Colombianos!
Habéis
presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde
reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés,
abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé
del mando cuando me persuadí que desconfiábais
de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra
credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi
reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima
de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas
del sepulcro. Yo los perdono.
Al
desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me
dice que debo hacer la manifestación de mis últimos
deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación
de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable
de la Unión: los pueblos obedeciendo al actual gobierno
para libertarse de la anarquía; los ministros del
santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares
empleando su espada en defender las garantías sociales.
¡Colombianos!
Mis últimos votos son por la felicidad de la patria.
Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se
consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al
sepulcro.
Hacienda
de San Pedro, en Santa Marta, a 10 de diciembre de 1830.
Simón
Bolívar