ARRANCA
LA GRAN INDUSTRIA
Septiembre 19 de 1908
Tejiendo país
La riqueza del café y el oro en Antioquia permitieron
la creación de Coltejer, y con ella la industria
moderna del país.
Por Fernando Botero*
El
19 de septiembre de 1908 la historia de Antioquia y de la
industria en Colombia registraron un cambio trascendental.
Ese día empezaron las producciones de telas de la
planta de la Compañía Colombiana de Tejidos
(Coltejer) en la que era considerada la más moderna
planta del país, por su tamaño y el impacto
que tuvo para la economía y la sociedad nacionales.
Coltejer
fue la primera empresa textil, fundada por la familia Echavarría
en 1907 y que comenzó la producción en 1908
en Medellín, a diferencia de las otras textileras
que estuvieron en los municipios cercanos (Bello y Envigado).
Sus socios fundadores fueron Alejandro Echavarría
y Vicente B. Villa a nombre de dos casas comerciales: Alejandro
Echavarría e hijos y R. Echavarría y Cía.
Esta familia y sus casas comerciales eran los sucesores
de la firma Rudesindo Echavarría e hijo, fundada
en 1872 por un rico comerciante de Barbosa. Su principal
actividad era el comercio de "mercancía al por
mayor" a través de almacenes, en los que un
renglón importante eran las telas importadas.
Los
avisos de la prensa de 1909 permiten comprobar la estrecha
relación entre la producción de telas, ahora
en el país, y la distribución a través
de sus propios almacenes ya establecidos: "Tejidos
de los nuestros van gustando más día por día.
Compañía Colombiana de Tejidos. Se venden
en los almacenes de R. Echavarría y Cía.,
Alejandro Echavarría e hijos". (Aviso comercial.
La Patria, Medellín, febrero 23 de 1909).
De
esta manera se lograba la integración perfecta: los
antiguos importadores de telas, con una clientela ya asegurada
y almacenes bien surtidos, producían ahora telas
y las distribuían ellos mismos. El capital de la
familia Echavarría provino del comercio de importación
y constituye un caso típico de un comerciante minorista
que se transformó en importador y se volvió
rico. Según el historiador inglés Roger Brew,
la familia Echavarría, a diferencia de las típicas
de comerciantes ricos de Medellín, era más
bien nueva en los negocios.
Vicente
B. Villa a su vez provenía de una familia de ricos
comerciantes y banqueros. Su madre era hija de Julián
Vásquez Calle, que junto con su hermano Pedro fueron
unos de los hombres más ricos de Antioquia; y su
abuelo Vicente Villa, de los primeros que comerció
con Jamaica. De otra parte, estuvo casado sucesivamente
con dos hijas de Rudesindo Echavarría y estudió
química e ingeniería eléctrica en el
Instituto Tecnológico de Massachussets en Estados
Unidos. Fue uno de los fundadores de la Empresas de Teléfonos
de Medellín y gerente de la Empresa de Energía
de Medellín, de la que los Echavarría eran
fuertes accionistas.
Primeros
telares
Antes
de Coltejer es claro que el país tenía una
tradición en la producción de textiles. En
el siglo XIX sobresalieron los telares artesanales de Santander,
que suplían en buena medida el mercado interno de
telas burdas. En 1886 se creó la empresa de Hilados
y Tejidos en Samacá (Boyacá) sobre una larga
tradición artesanal. En Barranquilla, en 1910, se
creó la Fábrica de Tejidos Obregón,
entre otras.
Pero
la primera fábrica moderna se creó en el municipio
de Bello (Antioquia) por un grupo de empresarios antioqueños,
encabezados por el ingeniero y general Pedro Nel Ospina
Vásquez, quien luego sería en los años
20 Presidente de la República, tal como lo había
sido su padre Mariano Ospina Rodríguez. La fábrica
se denominó Compañía Antioqueña
de Tejidos, pero fue más conocida como la Fabrica
de Tejidos de Bello y se localizó, como fue usual
en esta época, en cercanías de una fuente
de agua (La García) con el objetivo de producir su
propia energía a través de una rueda Pelton.
Pedro
Nel Ospina, por entonces desterrado a causa de los conflictos
políticos, estudió el asunto en México
a finales del siglo XIX y en 1903 comenzó a despachar
la maquinaria desde Inglaterra. Para su traslado a Bello,
la maquinaria sufrió tantos daños que como
afirma con un poco de exageración el historiador
e hijo de Pedro Nel, Luis Ospina Vásquez: "Fue
hecha en los Talleres de Robledo", que fueron los encargados
de repararla. Esta primera empresa fracasó y fue
adquirida por la familia Restrepo Callejas. No obstante
siguió funcionando varios años y finalmente
se fusionó con la futura Fabricato.
Por
su parte Coltejer tuvo una capacidad de producción
que permaneció prácticamente igual hasta 1931,
cuando se inició su expansión. Pero fue la
adquisición de la firma textilera de Rosellón
en 1942, que funcionaba en Envigado, la que contribuyó
notablemente a consolidarla en el país. Para 1943
contaba ya con 70.000 husos, 1.900 telares y 4.000 trabajadores.
Según Santiago Montenegro, fue realmente la coyuntura
creada alrededor de la Segunda Guerra Mundial lo que produjo
el enorme crecimiento de esta empresa.
Desde
comienzos del siglo XX las empresas textiles utilizaron
la publicidad para aumentar sus ventas y sustituir el consumo
de las telas importadas. Así por ejemplo se realizaron
campañas patrióticas a favor de los productos
nacionales.
"Con
el apoyo adicto a todas las clases sociales, esa cruzada
nacionalista ha conseguido ya que en Antioquia todo el mundo
vista con telas elaboradas en el país... Proteja
la industria colombiana. Vístase bien y económicamente
con telas del país"...
Así
por ejemplo la fábrica de tejidos de Bello utilizó
el lema: "A estas telas no las rompe ni el diablo",
acompañada de un dibujo en donde aparecía
el diablo halando la tela, que reforzaba gráficamente
el texto y que llegó a ser muy célebre.
En
síntesis, las primeras empresas textileras fueron
la prolongación de las casas comerciales creadas
desde tiempo atrás y ligadas a élites familiares,
cuyos nexos de parentesco e intercambios matrimoniales reforzaron
sus diversificados intereses económicos, que los
protegerían de los altos riesgos que tuvo la actividad
económica.
*Historiador,
profesor Universidad Nacional Medellín