PANAMÁ
SE SEPARA DE COLOMBIA
Noviembre 3 de 1903
La mayor pérdida
Las heridas abiertas cuando Colombia perdió su departamento
estrella aún no se cierran Por
Francisco Avella*
El
3 de noviembre de 1903, bajo la mirada vigilante del acorazado
norteamericano Nashville que había llegado el día
anterior procedente de Jamaica con órdenes secretas,
desembarcó en Colón el ejército expedicionario
compuesto por unos 500 hombres del Batallón Tiradores
enviado por el gobierno de Bogotá desde Cartagena,
para sofocar una posible rebelión en Panamá.
Esa
misma mañana el superintendente del Ferrocarril de
Panamá, coronel J.H. Shaler envía en el tren
de la mañana a los generales Juan B. Tobar y Ramón
Amaya comandantes del ejército expedicionario, con
la promesa de llevar al resto de sus hombres en las horas
de la tarde. Así se cumple el primer acto de la separación
de Panamá de Colombia al cortar, mediante una estratagema
que no hubiera engañado a un niño, el grueso
del cuerpo expedicionario de sus comandantes.
Los
generales fueron recibidos en Ciudad de Panamá con
los honores reglamentarios del Batallón Colombia
comandado por el general Esteban Huertas, apodado popularmente
'el Mocho', quien ante los movimientos de gentes en el barrio
de Santa Ana y ante el temor de que fueran a descubrirlo
como parte de la conspiración y temiendo por su vida,
toma la decisión de 'amarrar' a los generales Tobar
y Amaya, así como a cinco altos oficiales que los
acompañaban, en los cuarteles de la policía.
A las 9 de la noche el Concejo Municipal de Panamá
después de dejar constancia de su adhesión
a la causa independentista, convoca un Cabildo Abierto para
el día siguiente. Allí se declaró solemnemente
que los pueblos de su jurisdicción se separaban de
Colombia "para constituir una República independiente
con gobierno democrático, representativo y responsable,
que propenda a la felicidad de los nativos y de los demás
habitantes del territorio del istmo", concluyendo el
segundo acto.
El
tercer acto está a cargo del coronel Eliseo Torres,
quien sólo se da cuenta del golpe militar a la una
de la tarde del día 4 de noviembre, cuando supo que
sus jefes que habían viajado el día anterior
a Panamá, estaban presos junto con otros cinco generales.
Entonces el coronel Torres amenaza con disparar sobre los
ciudadanos norteamericanos si sus jefes no eran liberados
antes de las 2 de la tarde del mismo día. Pero ante
el zafarrancho de combate dado por el acorazado norteamericano
Nashville y sus movimientos para dispararle al Cartagena,
el comandante del crucero, general Elías Borrero,
ordena poner rumbo al puerto de Cartagena, dejando abandonado
a su suerte al único cuerpo armado capaz de salvar
el honor de Colombia, pues la secesión era un hecho
cumplido.
Lo
que siguió es la conclusión de una opereta
en la cual la parte trágica fue jugada por el coronel
Torres, quien en condiciones desventajosas, sin posibilidad
de una salida honorable, sólo esperaba derramar la
sangre para lavar su honor y el de sus tropas asediadas
por los movimientos de la armada norteamericana. Pero el
día 5 de noviembre después de una negociación
sin esperanza, acepta embarcar el cuerpo expedicionario
en el vapor Orinoco y regresar a Cartagena sin disparar
un solo tiro, ".con dos sacos de 5.000 dólares
tintineantes, en águilas americanas y 3.000 más
en una letra de cambio que se entregó al contador
del Orinoco.", como lo señala Lemaitre, en su
clásica obra Panamá y su separación
de Colombia.
Esta
separación, según el historiador colombiano,
no fue una epopeya. Afortunadamente hubo poca sangre: ".un
pobre chino y un humilde burro muertos; un gobernador 'autopreso'
y siete generales amarrados. Nada más y nada menos".
Los muertos fueron provocados el día 3 de noviembre
por los disparos de seis granadas en la retirada del Bogotá,
único barco de la Armada colombiana anclada en la
bahía de Panamá que permaneció fiel
al gobierno colombiano.
Mientras
tanto en Bogotá, el Nuevo Tiempo en su edición
del 7 de noviembre de 1903 no daba crédito a los
rumores que habían empezado a circular. Sin embargo
el general Pedro Nel Ospina, preocupado, visita al vicepresidente
Marroquín, quien ejercía la Presidencia por
enfermedad del Presidente, lo recibe diciéndole:
"!Oh Pedro Nel! No hay mal que por bien no venga. Se
nos separó Panamá, pero tengo el gusto de
volverlo a ver por esta casa". (Lemaitre).
Siguieron
las protestas patrióticas, los llamados a filas de
la juventud bogotana, los discursos encendidos y un intento
de invasión a Panamá que terminó tristemente
en Titumate (lo que hoy es Acandí en el Chocó).
Y a pesar del apoyo recibido por los indígenas cuna
que querían seguir siendo colombianos y otras provincias
de Panamá que no participaban de la visión
transitista de los comerciantes de Ciudad de Panamá,
de construir el Canal para "beneficio del mundo",
se cumplió el "derecho de expropiación
sobre las razas incompetentes" que el almirante Mahan
expuso como destino manifiesto de Estados Unidos.
Sin
embargo el general Rafael Uribe Uribe señalaba hace
100 años las razones de la pérdida de Panamá
recordando que desde 1890, Mahan había escrito sobre
la absoluta necesidad que Estados Unidos tenía de
tomar el istmo para construir el canal. Y agregaba que si
los agentes diplomáticos y consulares de Colombia
en Norteamérica, o los dirigentes políticos,
hubieran leído estos escritos, "nuestro pobre
país habría estado prevenido respecto de la
fatalidad que lo amenazaba".
Pero
por la desidia geográfica de un país andino
de espaldas al mar, para la época en que hablaba
Uribe, la Mosquitia ya había sido ocupada por Nicaragua
lo mismo que las islas Mangle (Corn Islands), que ya no
eran colombianas sino de nombre y que el gobierno nicaragüense
las había ofrecido secretamente en arriendo a Estados
Unidos. Entonces para evitar la pérdida del archipiélago
de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, el gobierno
firma el tratado Esguerra-Bárcenas el 24 de marzo
de 1928, que reconoce como límite entre Colombia
y Nicaragua el Meridiano 82°. Estados Unidos seguía
reclamando los bajos de Serranilla y Quitasueño,
que finalmente fueron reconocidos como colombianos en 1972.
Pero
hoy Nicaragua demanda este tratado ante la Corte Internacional
de La Haya y la demanda es aceptada. Las pretensiones nicaragüenses
van en el sentido de trazar una nueva frontera, pero los
especialistas manifiestan que no hay por qué tener
miedo. A pocos días de que Colombia tenga que responder
ante dicha corte la demanda, han proliferado los escritos
que muestran que el archipiélago es parte integral
de Colombia, como lo fue incontestablemente Panamá.
Sin
embargo en un periódico del archipiélago coincidencialmente
llamado Meridiano 82° (página 4, mayo de 2004),
aparece en primera página, izquierda, un título
a dos columnas que dice 'Comando Sur de Estados Unidos hará
presencia militar en San Andrés'. Allí, la
secretaria del Interior del Departamento Archipiélago
Wanda Forbes, señala que el Comando Sur (que hasta
los años 90 tenía su base en Panamá),
está interesado en "construir un Centro de Reservas
en San Andrés". Y según palabras del
general James T.Hill, jefe del Comando Sur: "Algunos
de los vecinos de Colombia. carecen de los recursos necesarios
para mantener la soberanía territorial en regiones
a las que no llega su control". Así ".Estados
Unidos está colaborando con los vecinos de Colombia
para intensificar la cooperación y la coordinación
contra los narcotraficantes y reforzar las fronteras y los
medios". Sin embargo preguntadas las autoridades militares
y el consejero presidencial Juan Guillermo Angel, ".negaron
tener conocimiento de este tema".
Pero
hoy los tiempos han cambiado y es impensable una secesión
del archipiélago de San Andrés. Lo que persiste
es una tradición muy colombiana: la de buscar en
Estados Unidos la protección de la soberanía
nacional mediante tratados como el Mallarino-Bidlack de
1846. Mediante este tratado desde 1855 diferentes gobiernos
solicitaron la intervención de Estados Unidos en
el istmo, no sólo para evitar la interrupción
del tráfico interoceánico a través
del ferrocarril, sino para poner el peso de la intervención
norteamericana a favor del gobierno que la solicitaba. Hoy
se repite la misma historia para combatir la subversión,
el narcotráfico, el terrorismo. Y como hace 100 años,
se llama al lobo a cuidar las ovejas: "En la actualidad,
personal norteamericano, administra y opera el radar táctico,
para la lucha contra el narcotráfico en el sector
de Hill Top, al sur de San Andrés" (Ibid). Sin
embargo no hay que tener miedo pues la historia también
se exorciza. Coincidencialmente en el mismo periódico,
en la página 8 bajo la rúbrica de 'Historia'
aparece un artículo a cuatro columnas que ocupa toda
la página titulado: 'Panamá: una historia
cínica. Roosevelt, Wall Street y la Independencia
de Panamá'.
Pero
no hay que olvidar que cuando el general Collins Powell
fue nombrado secretario de Estado del actual gobierno Bush,
declaró orgulloso que su libro de cabecera era precisamente
el libro del almirante Mahan.
*Instituto
de Estudios Caribeños Universidad Nacional de Colombia
Sede San Andrés