SE
INAUGURA EL MUELLE DE PUERTO COLOMBIA
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Junio 15 de 1893
La puerta al mundo
Una obra espectacular abrió definitivamente el interior
del país al comercio mundial. Barranquilla creció
a su sombra.
Por Alberto Abello Vives*
Mientras
sonaban las notas musicales del vals Sobre las olas y sin
la presencia del presidente Rafael Núñez se
inauguró cerca de Barranquilla el muelle de Puerto
Colombia el15 de junio de 1893. Se trató de una de
las obras de infraestructura más importantes de la
segunda mitad del siglo XIX, construida por el ingeniero
cubano Francisco Javier Cisneros.
El
nacimiento de Puerto Colombia se gestó con la desaparición
de Cartagena como el puerto más importante. A ello
se llegó debido a la crisis de la guerra de Independencia
y a la sedimentación del Canal del Dique. El país
se vio obligado a construir un nuevo puerto que conectara
el interior con los mercados externos, más aún
con las crecientes exportaciones de café.
A
medida que la economía exportadora crecía,
Barranquilla se iba convirtiendo en el punto de encuentro
con el mundo, pero debido a la sedimentación del
Magdalena los barcos de gran calado no podían adentrarse
desde el mar abierto. Para suplir esta carencia se utilizaba
Sabanilla, donde arribaban pequeños veleros, pero
el transporte de carga estaba lleno de dificultades.
Desde
1860 se empezó a estudiar la posibilidad de construir
una línea férrea que conectara a Barranquilla
con el mar. Pero las ventajas que traía el ferrocarril
deberían ser acompañadas de la superación
de los tropiezos para el atraque de las embarcaciones en
la bahía de Sabanilla.
Este
problema se trató de solucionar en 1871 con la inauguración
del ferrocarril de Bolívar -segunda experiencia ferroviaria
después de Panamá, que además obtuvo
exitosos resultados financieros-, que unía por una
línea de 21 kilómetros a Barranquilla con Salgar,
donde entró a operar la Aduana en el castillo de San
Antonio y se trasladaron las operaciones portuarias, que permitieron
el arribo de vapores. Tabaco, quina, café y pieles
se encontraban entre los principales renglones de exportación
provenientes de todo el país, ya que para la época,
los puertos sobre el Pacífico, como Tumaco o Buenaventura,
no se encontraban unidos con el interior del país a
través de vías de comunicación modernas,
como el ferrocarril.
Más
dificultades
Pero
el traslado a Salgar tampoco facilitó las cosas,
ya que hizo más ineficiente toda la operación
de cargue y descargue por la poca profundidad con que contaba
el sector. Las naves eran obligadas a anclar seis o siete
kilómetros mar adentro, mientras planchones y remolcadores
movían la mercancía entre ellas y el ferrocarril;
los altos costos de la operación, el frecuente represamiento
de la carga y la inseguridad, al lado de las necesidades
de expansión de la economía cafetera del interior
del país, obligaron a pensar una vez más en
la búsqueda de un nuevo puerto en la costa que tuviera
mayor profundidad. Fue así como se inició
la construcción de Puerto Colombia.
El
muelle, inaugurado en 1893, reemplazó al anterior
de madera construido cinco años atrás. Se
trataba de una vía de 720 metros, emplazada sobre
las olas del Caribe, con un muelle para el atraque de 180
metros de largo hasta donde llegaba el ferrocarril, lo que
permitía el transbordo directo entre los dos sistemas
de transporte y su conexión directa con la estación
Montoya, al lado de la Aduana en Barranquilla.
El
espectáculo era doble: la ilusión de un tren
que entrara al mar y la realidad en nuestra tierra de los
adelantos de la ingeniería y los sistemas de transporte
para servir a la economía nacional. A los 10 años
de su inauguración, las exportaciones que se hacían
desde Puerto Colombia eran igualmente espectaculares. Los
40.000 sacos de café que se exportaban en 1874 por
Salgar se habían multiplicado por 10. La expansión
de la economía cafetera beneficiaba a Barranquilla
y esta, a la vez, beneficiaba con su dinámica portuaria
a la economía nacional. Era en ese entonces el primer
puerto colombiano que manejaba el 60 por ciento del comercio
con el mundo, y el agitado muelle de Puerto Colombia era
la obra civil más importante de todas.
La
llave Barranquilla-Puerto Colombia se convirtió en
la bisagra entre el río Magdalena y el mar Caribe.
Es difícil imaginarse la expansión de las
exportaciones cafeteras sin que se hubiera solucionado el
asunto del embarque de la carga a los transoceánicos
que arribaban a la costa colombiana.
La
metrópoli
La
expansión del comercio consolidó el auge de
Barranquilla, que se volvió ciudad, la ciudad de
la República en el Caribe colombiano, ante la mirada
atónita de los habitantes de los otros puertos de
historia colonial: Santa Marta y Cartagena. Barranquilla
nació como una población de inmigrantes, comerciantes,
banqueros, industriales, agentes de casas comerciales extranjeras,
compañías de navegación fluvial, astilleros,
nuevas urbanizaciones y nuevos servicios públicos,
artesanos y trabajadores que hicieron parte de la efervescencia
de la ciudad moderna. Barranquilla pasó de 16.000
habitantes en 1875 a 40.000 en 1905, y ya en 1938 tenía
150.000.
Pero
el muelle de Puerto Colombia no fue el gran testigo de la
bonanza exportadora; hace parte de los monumentos que nos
ofrecen referencias de la transición colombiana al
capitalismo. También por allí entraron las
importaciones que cambiaron muchas de las costumbres de
los colombianos, a tal punto que es un lugar común
anotar que por ese muelle ingresó la modernidad a
Colombia. Gracias a él, Barranquilla fue el principal
puerto del norte de América del Sur.
Pero
el puerto sufrió del mismo problema de la sedimentación
que originó su construcción, a tal punto que
en 1919 se empezó a gestionar la creación
de la primera compañía para iniciar las obras
en Bocas de Ceniza, que sólo comenzaron cinco años
más tarde. En 1937 el puerto de Barranquilla se dio
al servicio con la doble función fluvial y marítima.
En 1943 una decisión gubernamental prohibió
el atraque de naves en el muelle inaugurado 50 años
atrás en Puerto Colombia.
Al
estudiar hoy el poblamiento de nuestras ciudades, la conformación
del sistema urbano regional del Caribe colombiano, la evolución
de la ingeniería nacional y la historia del transporte
y el comercio exterior colombianos, es necesario hacer referencia
a esta insignia del progreso.
Y
allí está todavía ese monumento; desde
la carretera al mar que comunica a Cartagena con Barranquilla
se divisa, entre la bruma, esa línea recta de concreto,
que con la ampliación de 1923 fue conocido como uno
de los muelles más largos del mundo; allí
están todavía la garita y la huella del ferrocarril
que se resisten a la destrucción del tiempo y del
salitre. Allí esperan que algún día
Colombia saque del olvido este histórico muelle y
lo incorpore con dignidad a la restauración de piezas
que como el edificio de la Aduana, la estación Montoya
de Barranquilla y el castillo de Salgar han sido intervenidos
para devolverles su valor. Un proyecto de convertirlo en
un espolón, como parte de un conjunto de defensas
de las playas de Puerto Colombia, se gestiona actualmente
en la Gobernación del Atlántico.
*Economista,
director del Observatorio del Caribe