ES
PROCLAMADA LA CONSTITUCIÓN DE CÚCUTA
Octubre
3 de 1821
La carta fundadora
En
Villa del Rosario nació el sueño unificador
de Bolívar
y se definieron los principios para superar las instituciones
políticas, económicas y sociales heredadas
de los 300 años de vida colonial.
Por
William Restrepo Riaza*
La
imagen del Congreso de Cúcuta aún domina las
sesiones políticas en el Capitolio Nacional.
A
las 11 de la mañana del 3 de octubre de 1821 Simón
Bolívar entró al salón de sesiones
ubicado en la sacristía de la iglesia parroquial
de Villa del Rosario de Cúcuta.
Iba acompañado por una comisión de diputados
y su estado mayor general. Tomó asiento al lado del
presidente del Congreso y puestos todos de pie, juró
como presidente de la naciente República de la
Gran Colombia, conformada por Venezuela y Cundinamarca,
nombre asignado a la Nueva Granada. Tras un discurso y la
posesión de Francisco
de Paula Santander como vicepresidente, fue leído
el texto de la Constitución que le dio vida política
a la República.
Terminaban
así varios meses de trabajo del Congreso de Cúcuta
y se consolidaban en el papel las victorias militares obtenidas
en la guerra de Independencia.
También se creaba un orden constitucional republicano
y un aparato gubernamental y administrativo, cuyas bases
y principios apuntalaban un sistema liberal y representativo,
principios que habían sido símbolos de la
misma causa independentista.
La
Constitución de Cúcuta reafirmó
la libertad y la independencia frente a España y definió
una república de carácter representativa, sustentada
en un ordenamiento basado en los tres poderes del orden político
moderno: legislativo, ejecutivo y judicial, así
como sus funciones y relaciones entre sí. Determinó
la nación, su territorio, la estructura y función
de las denominadas Asambleas Parroquiales. La carta reafirmó
el artículo primero de la Ley Fundamental de 1821,
previa al Congreso de Cúcuta, que había establecido
la unión de la Nueva Granada y Venezuela, en una nación
bajo la denominación de República de Colombia,
conocida después como la Gran Colombia.
También
se definió la organización institucional de
la nación con bases republicanas y representativas
en el sentido político más moderno, que encarnaba
obviamente profundas limitaciones en el mismo orden institucional
debido al contexto político y social todavía
premoderno que vivía el país. En 1821 continuaba
la guerra de Independencia, que se encontraba en su momento
de definición, por lo que la guerra y el Ejército
constituían el eje de poder. En este contexto,
Bolívar simbolizaba y concentraba la razón
de la Independencia, de la guerra y de las posibilidades
de un nuevo orden. Por eso, frente a la inminente campaña
en el sur, se le otorgaron máximas atribuciones para
la conducción de la nación y la consolidación
de la Independencia.
Esta
realidad llevó al Congreso de Cúcuta
a resolver un tema fundamental: las diferencias entre un
orden federalista y centralista. Al final se impuso
este último frente a la necesidad de mantener la
unidad en un momento en el que la guerra condicionaba la
política.
Al
consolidarse la unidad de la Gran Colombia bajo el
centralismo no se pudo superar las diferencias estructurales
entre Venezuela y la Nueva Granada, simbolizadas en Bolívar
y Santander. Más
allá de sus personalidades ellos encarnaban órdenes
políticos y sociales muy diferentes. Es por ello
que de la misma unidad de la nación colombiana en
Cúcuta
surgieron las bases de la disolución
de la Gran Colombia. Los episodios que marcaron este
derrotero fueron la Convención de Ocaña
de 1826, la peculiar y autoritaria Constitución
Boliviana de Bolívar, el Decreto de Dictadura
de Bolívar en 1828 y finalmente el Congreso Admirable
de 1830 que dio fin a esa Gran Colombia.
La
coyuntura de 1821 y la Constitución de Cúcuta
dieron forma y originaron un proceso que marcó todo
el siglo XIX: centralismo, federalismo, caudillismo militar
y civilista, son las formas de expresión política
más primarias originadas en Cúcuta
pero que tienen su expresión determinante en cada
momento constitucional de ese siglo, 1842, 1848,
1850, 1852, 1860, 1863, 1886.
Con
esta Constitución también quedó planteado
el debate de cómo organizar la República,
disyuntiva que se presentó a lo largo del siglo XIX
entre propuestas de una República Liberal
y Representativa, hasta las formas más radicales
del Romanticismo Utópico. Ya desde Cúcuta
estas tendencias enfrentaban fracciones, una conservadurista,
que buscaba defender el statu quo colonial, en especial
el orden social y económico cerrado, frente a otra
más progresista que propugnaba por la profundización
de la modernidad. En el eje de las diferencias estaban el
papel de la Iglesia y su relación con el Estado y
en el otro, quién legitimaba el poder, en otras palabras,
quién era el pueblo y quién tenía derecho
a ser ciudadano.
En
Cúcuta
se definieron los principios para superar las instituciones
políticas, económicas y sociales
que habían permanecido en los 300 años
de vida colonial. Estos esfuerzos de cambio tuvieron
su máxima expresión política y legal
con las grandes reformas de 1850 y 1863. Con la Constitución
de Cúcuta iniciamos nuestro tránsito por la
modernidad política, camino que aún sigue.
*Historiador,
profesor investigador Instituto de Estudios Políticos
U. de A.