CARTAGENA
PROCLAMA SU INDEPENDENCIA
Noviembre 11 de 1811
El pueblo en armas
Con
la participación popular La
Heroica demostró el duro camino de la revolución.
De una fecha histórica de próceres y héroes
se pasó a una fecha banal.
Por
Jorge Conde Calderón*
La
reconquista española de 1815 comenzó por
Cartagena,
el puerto más preciado por la corona. Tras semanas
de sitio la ciudad fue tomada y los patriotas fusilados
como escarnio por declarar la Independencia .
Desde
tempranas horas del 11 de noviembre de 1811 una muchedumbre
se dirigió al lugar de sesiones de la Junta de
Gobierno de Cartagena después de asaltar la sala
de armas, localizada en la Plaza de la Aduana. La
muchedumbre armada y respaldada por el batallón patriota
Lanceros de Getsemaní, al frente del cual
estaba el fundidor cubano Pedro Romero, en medio
de gritos y amenazas terminó apostada frente a la
Gobernación a la espera de una decisión.
En
estas circunstancias la sesión de la junta avanzó
en medio de recriminaciones por parte de los bandos en disputa.
La demora llevó de nuevo a la muchedumbre a irrumpir
en la sala agraviando de palabra a quienes se oponían
a la declaratoria de independencia absoluta de España.
Al final, la presión popular obligó a su aprobación,
junto con otras de interés público, como el
destierro de los implicados en actos contrarrevolucionarios
y la convocatoria de una convención constituyente
para los primeros días del siguiente año.
Pero
fue la declaratoria de independencia absoluta de Cartagena
anunciada a la muchedumbre por el comisionado Muñoz
la que ocupó la atención del pueblo, especialmente
con la publicación del acta y la lectura de un bando,
en el que se promulgaba la decisión de separarse
para siempre del yugo español, y de "derramar
hasta la última gota de sangre antes que faltar a
tan sagrado comprometimiento".
Este
aspecto proporcionó al 11 de noviembre de 1811
un significado inédito en la historia
de Colombia, pero, al mismo tiempo, lo hizo un acontecimiento
diferente a la independencia de otras ciudades. No por la
simple participación popular, pues esta también
se dio en Santa
Fe, Cali,
Socorro, Mompox y Tunja,
sino porque en Cartagena
fue el pueblo el actor principal y el que, en últimas,
le imprimió el sello radical al acontecimiento de
independencia absoluta. Aún más, entre
los signatarios de la Constitución del Estado de
Cartagena elaborada en 1812 aparecen dirigentes populares
como Pedro Romero y Cecilio Rojas. Otro artesano, Pedro
Medrano, terminó siendo miembro del Colegio Electoral
que reformó la Constitución en 1814,
en medio de unas sesiones igual de acaloradas a las de 1811.
Gran
Puerto
Para
ese año, Cartagena
tenía 16.361 habitantes, más del 60 por ciento
de ellos mestizos, mulatos, pardos, negros libres y zambos,
lo que explica el papel activo de estos grupos en la crisis.
Era la segunda ciudad del Virreinato del Nuevo Reino
de Granada, y el principal puerto del mar Caribe,
en tierra firme, lo que la hacía muy atractiva para
los negociantes.
La
ciudad presentaba un aspecto bullicioso y alegre propio
de la vida portuaria. Ese carácter le permitía
recibir publicaciones extranjeras como las gacetas publicadas
por los perseguidos políticos en la isla de Jamaica
y, en particular, el periódico El Español,
editado en Londres por José María
Blanco White, que publicaba noticias de la guerra en
España, de las guerras napoleónicas,
los extractos de actas y discursos de las Cortes de Cádiz,
los informes sobre América y artículos del
propio Blanco.
Algunas
de esas noticias eran reproducidas en los periódicos
y gacetas que aparecieron en Cartagena
en medio del ambiente acalorado por los acontecimientos
de la Independencia y contribuyeron a la formación
de una opinión pública muy politizada.
A
partir de ese momento, alrededor del 11 de noviembre
de 1811 se construyó todo el imaginario político
del pueblo cartagenero. Luego de ese acontecimiento sería
frecuente el uso en el vocabulario político de los
sectores populares de las palabras independencia, libertad
e igualdad. Es posible que con la apropiación
de ese lenguaje ellos mismos evitaran una revuelta como
la de Haití, donde la Independencia fue un
acontecimiento que se caracterizó por una subversión
sangrienta del orden social.
Sin
embargo, en Cartagena
lo que no se pudo evitar fue la capacidad de las élites
por apropiarse del significado y sentido histórico
de este acontecimiento, para manejarlo y acomodarlo a su
imaginario social y político.
En
efecto, de una fiesta republicana con su simbología
y rituales cívicos durante el siglo XIX dio
paso en la siguiente centuria a un evento social cuya máxima
expresión es el Concurso Nacional de Belleza.
Otra
fiesta
La
Fiesta Republicana del 11 de noviembre tenía
como labor pedagógica "recordar con júbilo
los días gloriosos de nuestra historia".
Las celebraciones se iniciaban con un tedeum y continuaban
con un desfile que finalizaba con discursos que reconocían
el valor de los héroes que dieron su vida
por defender la independencia y libertad de la nación
granadina. La tarde era amenizada por bandas de músicos
conformadas por jóvenes nativos y extranjeros vestidos
ricamente y divididos en cuatro cuadrillas en las que iban
nueve niñas de ocho a 10. Al final, en un tablado,
una de ellas era coronada como la diosa de la libertad.
En
la noche, los fuegos artificiales, la iluminación
de los balcones, los disparos de cohetes y el desfile
por las calles de ciudadanos y jóvenes de ambos sexos
con "graciosos disfraces", y al son de variados
tonos musicales, completaban la fiesta. Mientras tanto en
el salón de la casa municipal se llevaba a cabo el
baile de los ciudadanos notables y las autoridades
locales y provinciales. Todos estos actos eran repetidos
en los tres días siguientes.
En
1933 la Fiesta Republicana, con sus rituales
cívicos y galería de héroes, fue reemplazada
por el desfile de 'diosas' emblemáticas de
la belleza nacional. El que sería el primer
concurso nacional de belleza coincidiría con el cuarto
centenario de la fundación de la ciudad y la culminación
de las obras del muelle marítimo.
El
carácter nacional de la fecha es indiscutible,
la ruptura histórica del acontecimiento de ese día
de 1811 está fijada en la memoria de los colombianos
que continuamente la repiten. Rafael Núñez,
el 11 de noviembre de 1887 hizo estrenar en el teatro Variedades
de Bogotá
el que sería el Himno de Colombia. Un canto
que fue hecho para Cartagena,
pero nacionalizado mediante la ley 33 del 28 de octubre
de 1920.
*Historiador
de la Universidad del Atlántico