LA CONQUISTA - RESEÑA HISTORICA

Cuando llegaron los europeos encontraron un pueblo disperso. La diversidad de lenguas, costumbres, religiones y la posición geográfica se convirtieron en desventaja para que los nativos enfrentaran a los invasores.

En la conquista el Rey de España dio a cada conquistador el derecho de fundar poblaciones y gobernar su territorio bajo la misión de convertir al cristianismo a los indígenas y dar un tributo a la corona.

Las primeras expediciones en el territorio se llevaron a cabo en el litoral Atlántico en 1499, aunque el proceso de colonización se inició en 1509 cuando se fundaron las primeras poblaciones en el golfo de Urabá. Santa Marta, fundada en 1525, es la ciudad más antigua de las existentes hoy en Colombia.

Las expediciones continuaron por el interior del territorio con Gonzalo Jiménez de Quezada quien fundó a Santafé de Bogotá el 6 de agosto de 1538. Para consolidar la ciudad se señalaron la plaza mayor, las calles y las carreteras, el lugar donde edificar una iglesia, el Cabildo y otros edificios públicos.

Alrededor de la plaza se construyeron doce chozas pajizas para el alojamiento de las tropas y una iglesia en donde realizó la primera misa el dominico fray Domingo de las Casas, protector de los indígenas.

En la época de la colonización los nativos intercambiaron el oro, que habían acumulado durante muchas generaciones, por espejos, telas y otros objetos que sólo representaban una mínima parte ante los tesoros precolombinos.

Además, los indígenas tuvieron que trabajar para los conquistadores a través de instituciones como la mita, modalidad de trabajo no gratuito pero si obligatorio; la encomienda, entrega de un grupo de familias indígenas al cuidado de un conquistador y de por vida a cambio de suministros a los nativos encomendados; los resguardos, concentración de familias indígenas en un lugar escogido previamente, del que no debían alejarse, y la esclavitud.

En este período la iglesia contribuyó a unificar ideológicamente los territorios conquistados y facilitó la administración.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII comenzó en América el descontento contra el orden socioeconómico y político impuesto por los colonizadores. Las ideas de la ilustración, las reacciones contra el absolutismo ilustrado y la situación internacional: Revolución Francesa e independencia de los Estados Unidos, contribuyeron a crear el ambiente preindependentista en la Nueva Granada que comenzó con la Revolución de los Comuneros en el Socorro, Santander.

Rodrigo de Bastidas hizo la primera exploración costanera en l.500. Probablemente Colón mismo bordeó el Cabo Tiburón (Chocó) en l.502, en su último viaje. Pero el proceso de Conquista empezó realmente por Urabá (Alonso de Ojeda, l.508) y a poco se detuvo. Antes de que este intento fracasara por la belicosidad de los indios y por los pleitos entre hispanos, Vasco Núñez de Balboa, partiendo de Urabá, halló el Océano Pacífico en l.513 y allí, bajo su mando directo, se construyeron los barcos que habrían de emprender con Pizarro la conquista de Perú y Chile.

Los adelantados volvieron más tarde por el centro del litoral (Santa Marta, l.525; Cartagena, l.533) y pasaron luego al interior. Un extraño azar guió tres expediciones que coincidieron en su llegada al corazón del país por diversas rutas y con distintos motivos, pero buscando con idéntica codicia el tesoro del Dorado:

Gonzalo Jiménez de Quesada ascendió por el Río Magdalena explorando un enlace terrestre con el Perú, por encargo del gobernador de Santa Marta, quien a su vez obedecía órdenes de La Española. De cierto punto en adelante, Quesada hizo planes propios de adueñarse del centro del nuevo país.

Sebastián de Belalcázar había fundado Quito enviado por Pizarro y de allí siguió hacia el norte; en su ruta fundó a Popayán y Cali (l.536). ( Navegando hacia el Perú, una vez que cruzó del Caribe al Pacífico por el Urabá de marras, el propio Pizarro había pisado otra vez Colombia en Isla Gorgona, donde enfrentó el célebre motín de sus escasos compañeros, trazando con su espada una raya en la arena...).
Nicolás de Federman vino desde Coro (Venezuela), fundó Riohacha y remontó por el pie de monte de la cordillera, obedeciendo órdenes de los banqueros alemanes de Carlos V.

Los tres coincidieron en la planicie donde Quesada fundó Santa Fé de Bogotá en l.538. Gente del mismo fundador sentó reales en Tunja en el mismo año. Destacamentos de Belalcázar bajo el mando de Jorge Robledo siguieron haciendo fundaciones por la cordillera central, desde Anserma hasta Santa Fé de Antioquia (l.541). Quesada mismo y su hermano ampliaron también su ámbito en los años siguientes. Lo propio hicieron otros conquistadores.

Tres objetivos protagonizan el Siglo XVI: la dominación militar para generarle rentas a la Corona española; la imposición de la religión católica como el legitimante político del nuevo imperio, cuya soberanía en cabeza exclusiva de España y Portugal había sido proclamada por los Papas Sixto IV y Alejandro VI ( originándose así como revancha la piratería que ingleses y franceses desplegaron por, el mar Caribe); y finalmente, la depredación de toda riqueza a los aborígenes, como prima ratio de la prodigiosa gesta conquistadora.

En el saqueo coincidirán cuatro grandes intereses: los particulares de cada conquistador; los del Rey, y detrás de él, de los comerciantes-banqueros alemanes Welser y Fugger y sus asociados flamencos y florentinos; y en últimas, los intereses de las órdenes religiosas - jesuitas, dominicos, agustinos, franciscanos - y el Papado, empeñados por entonces en la Contrarreforma contra los Protestantes. El botín americano alcanzó a financiar el lujo de las cortes europeas, el nacimiento del capitalismo, el boato vaticano, las guerras religiosas y dinásticas de casi tres centurias.

El contingente humano que realiza la Conquista se compone de soldados cazafortunas, curas y funcionarios recaudadores. Traían fresca la lucha secular contra los moros y la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos, dos comunidades que tenían hasta la víspera del Descubrimiento cultura e importancia de verdaderas naciones partícipes de la España medieval. De consiguiente, los conquistadores -herederos legítimos de los cruzados- sabían más de guerra y de tropelías filosófico-rapaces, que de comercio o del cultivo de la tierra. Eran en su mayoría castellanos, extremeños y andaluces, fundamentalistas católicos, iletrados, pastores de ovejas, ancestralmente ajenos del mar y del resto de Europa. Inicialmente no hubo mucho quién quisiera o supiera ser colono. Pocos trajeron mujer y familia, puesto que la idea era regresar pronto y ricos a España. Como resultado, la avaricia y la lujuria fueron su ética frente a los nativos; el choque de ambiciones su ética entre si. Todo ello bajo el manto de una religión militante, por lo general benévola en el trato físico de los indios, pero del todo intransigente con respecto a sus culturas. En este medio se gesta el amanecer de La Colonia.

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